Entre el frío limpio de la Patagonia, donde el paisaje parece extenderse hasta perderse en el horizonte, y las montañas del Valle de Uco, donde los viñedos respiran a 1.200 metros de altura, Argentina encuentra dos maneras muy distintas de contar una misma historia. Una historia de fruta roja, frescura, tierra y elegancia que tiene al Pinot Noir como protagonista.
Cada 18 de agosto, el mundo celebra el Día Internacional del Pinot Noir, una fecha que invita a acercarse a una de las variedades más delicadas y exigentes de la viticultura. En Argentina, la celebración adquiere un sabor particular: dos etiquetas permiten recorrer, copa en mano, territorios separados por cientos de kilómetros y unidos por la capacidad de expresar su origen.
Originario de Borgoña, Francia, el Pinot Noir es conocido por su piel fina y por una sensibilidad que convierte su cultivo y elaboración en un verdadero ejercicio de precisión. A diferencia de variedades que buscan imponerse por su potencia, esta cepa seduce desde la sutileza: frutos rojos, notas florales, matices terrosos, frescura y una elegante capacidad para reflejar el paisaje donde crece.
Y precisamente ahí comienza el viaje.
Patagonia en una copa de Rara Avis
En el sur argentino, Bodega Malma presenta Rara Avis Pinot Noir 2024, una etiqueta que parece hecha para hablar de la personalidad de la Patagonia.
El nombre —Rara Avis— anticipa algo singular. Procedente de un viñedo de rendimiento controlado, este Pinot Noir busca preservar la expresión del terruño combinando 30 % de racimo entero y 70 % de uva despalillada. La añada tuvo, además, una ligera crianza en barricas usadas.
El resultado visual es un rojo intenso y vivo. Al acercar la copa aparecen aromas de frutilla y cereza, acompañados por recuerdos terrosos y minerales que evocan un paisaje donde la naturaleza tiene una presencia contundente.
En boca, la experiencia se mueve entre la frescura y la redondez. Los taninos dulces, la acidez equilibrada y un final prolongado construyen un vino que conserva esa característica capacidad del Pinot Noir para ser delicado sin perder profundidad.
Precio sugerido: $68.000.
Mendoza se expresa a 1.200 metros
El segundo recorrido conduce hacia Mendoza, una de las grandes regiones vitivinícolas de Argentina. Allí, en la Finca Don Antonio, en el Valle de Uco, nace Pulenta Estate Pinot Noir 2024, a 1.200 metros sobre el nivel del mar.
La historia de este vino comienza en viñedos plantados en 1981 y continúa con una elaboración 100 % Pinot Noir. La cosecha y selección de los racimos se realiza manualmente, mientras que la vinificación incorpora maceración prefermentativa y fermentación en tanques de acero inoxidable y piletas de concreto, seguida de una fermentación maloláctica espontánea.
En la copa aparece un rojo rubí tenue, acompañado por aromas de guindas, frutillas y delicadas notas florales.
Su personalidad está marcada por la frescura y la delicadeza, pero también por una estructura que sostiene el vino hasta un final largo y sedoso.
Precio sugerido: $35.000.
Dos paisajes, una misma cepa
La verdadera riqueza de esta celebración está en la comparación.
El Rara Avis Pinot Noir 2024 propone acercarse a la identidad de la Patagonia desde las frutas rojas, los matices minerales y una expresión fresca y redonda. El Pulenta Estate Pinot Noir 2024, en cambio, lleva al Valle de Uco a la copa con notas frutales y florales, frescura, estructura y persistencia.
Dos vinos. Dos territorios. Dos maneras de interpretar una variedad cuya personalidad depende profundamente del lugar donde crece.
Para el viajero interesado en el enoturismo en Argentina, esta diversidad representa mucho más que una degustación. Es una invitación a imaginar el paisaje detrás de cada botella: los viñedos patagónicos, las alturas mendocinas, las manos que seleccionan los racimos y los diferentes ritmos de cada región.
Porque el vino también puede ser una forma de viajar.
El Día Internacional del Pinot Noir, este 18 de agosto, puede celebrarse descubriendo esa geografía líquida que Argentina guarda entre sus viñedos. Una copa puede comenzar en la Patagonia y terminar en el Valle de Uco; puede llevar aromas de frutilla y cereza, recuerdos florales, notas minerales y la sensación de estar frente a un paisaje que encontró su propia manera de hablar.
Y quizá esa sea una de las mayores virtudes del Pinot Noir: no necesita levantar la voz para contar una gran historia. Basta acercar la copa, respirar profundamente y dejar que Argentina empiece a viajar.
Por: Carlos Amaya



































