Home Gastronomía ¿Y si el próximo viaje comienza en la mesa de Marriott International?

¿Y si el próximo viaje comienza en la mesa de Marriott International?

El aroma de un ceviche recién preparado, el humo de la leña, una copa que llega a la mesa y el sonido del mar al fondo pueden contar la historia de un país tanto como un paisaje. Para los viajeros contemporáneos, comer dejó de ser una pausa dentro del viaje: hoy, sentarse a la mesa es también una manera de conocer un destino.

En los hoteles de Marriott International en Latinoamérica y el Caribe, esa idea cobra vida a través de restaurantes, bares y experiencias culinarias que ponen en primer plano los productos locales, las tradiciones y la creatividad de sus chefs. Costa Rica, Colombia, Panamá, Perú, Ecuador, Argentina y Chile aparecen así en un recorrido donde cada bocado tiene una geografía propia.

Costa Rica se cocina con sabor a Pacífico

En W Costa Rica Reserva Conchal, Latitud 10° Norte propone mirar hacia el Pacífico a través de una cocina marcada por los frutos del mar, las frutas tropicales y los vegetales de temporada. El entorno natural de Reserva Conchal acompaña una experiencia en la que los colores del plato y la frescura de los ingredientes parecen prolongar el paisaje.

La gastronomía también se aprende. En Costa Rica Marriott Hacienda Belén, las clases de cocina permiten a los huéspedes acercarse a las raíces culinarias del país. Entre tortillas y ceviches, los participantes conocen de primera mano técnicas, sabores y recetas tradicionales.

En Los Sueños Marriott Ocean & Golf Resort, la Panga Food Truck lleva a la mesa una pequeña ruta gastronómica latinoamericana. Tacos al pastor, choripanes, arepas y dulces tradicionales evocan los sabores de México, Argentina y Venezuela en un ambiente más informal.

Colombia entre tradición y creatividad

En Santa Marta, frente al Caribe, Cayeye, restaurante insignia de Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida, toma su nombre de uno de los platos más representativos de la cocina samaria. Pescados, mariscos y productos de temporada se encuentran con técnicas contemporáneas mientras el mar acompaña la experiencia.

En Bogotá, W Bogota convierte la gastronomía en uno de sus grandes lenguajes. Jairo Restaurante reinterpreta la cocina colombiana desde una mirada contemporánea, con ingredientes nacionales y un reconocimiento especial al trabajo de agricultores y productores.

Y en Guatapé, The Brown, Autograph Collection propone dos escenarios distintos: Pismo, con cocina contemporánea, y Praia Beach Club, donde el horno de leña, la coctelería y los platos para compartir crean una experiencia más relajada frente al embalse.

Panamá, Perú y Ecuador en el plato

En Panamá, la propuesta se mueve entre la coctelería y la cocina de identidad. ALMA, en JW Marriott Panama, apuesta por cócteles elaborados con ingredientes locales, incluidos clásicos reinterpretados y opciones sin alcohol.

En Lila, del Renaissance Panama City Hotel, la premisa es clara: comida con alma panameña. Más del 90 % de sus insumos procede de productores locales, mientras las recetas recorren territorios que van del Darién a las tierras altas de Chiriquí.

Para los amantes del queso, The Cheese Market de Mestizo, en The Santa Maria, a Luxury Collection, reúne hasta 35 variedades acompañadas de panes, frutos secos y mermeladas artesanales.

En Lima, Maras, de The Westin Lima Hotel & Convention Center, propone recorrer la diversidad gastronómica peruana desde la costa hasta la selva. En Miraflores, Insumo, del AC Hotel Lima Miraflores, pone el ingrediente local en el centro de una cocina contemporánea.

Quito ofrece otro universo. JW Marriott Quito reúne siete conceptos gastronómicos, desde Raíces Fine Cuisine y Botánica hasta Fogo de Chão, Kaori, The Exchange Bar, Meet Gourmet y Latitud Cero Tap Room.

Patagonia, Buenos Aires y Santiago

En Bariloche, Brazarte, del Sheraton Bariloche, lleva a la mesa productos patagónicos, fuego e ingredientes de cercanía bajo la dirección del chef Aníbal Ramírez.

Buenos Aires cambia el ritmo. En O-Satori, ubicado en el piso 23 de Marriott Buenos Aires Downtown, apenas 14 comensales por servicio viven un recorrido omakase de cocina japonesa contemporánea, acompañado por las vistas de la Avenida 9 de Julio y el Obelisco.

En Park Tower, a Luxury Collection Hotel, Buenos Aires, St. Regis Restaurant reivindica los productos autóctonos y los vinos argentinos desde una cocina de autor.

Y en Santiago, Estró, de The Ritz-Carlton, Santiago, presenta una carta de invierno que recorre Chile de norte a sur mediante productos de temporada, sabores tradicionales y técnicas contemporáneas.

Al final, quizá la mejor manera de recordar un viaje no sea únicamente la fotografía de un paisaje. Puede ser también el aroma de una tortilla, el sabor de un pescado fresco, el humo de la leña o aquella copa compartida al caer la noche. Porque cuando la gastronomía logra contar la historia de un lugar, viajar también significa sentarse a la mesa y dejar que el destino hable a través de los sentidos.

Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes

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