Las campanas rompen el silencio mientras las calles comienzan a llenarse de voces, música y pasos. Entre túneles, fachadas de colores y plazas que guardan siglos de historia, Guanajuato revela desde el primer recorrido por qué su identidad mexicana no cabe en una sola postal.
En 2026, este estado mexicano se presenta ante los viajeros colombianos como una propuesta que va mucho más allá de sus reconocidas ciudades históricas. Cultura, gastronomía, naturaleza, aventura, vino, arquitectura y tradiciones se entrelazan en una ruta donde cada región aporta una manera diferente de entender México.
El viaje puede comenzar en Guanajuato Capital, Patrimonio de la Humanidad, donde caminar es prácticamente una forma de viajar en el tiempo. Sus callejones, túneles históricos, plazas y miradores construyen un paisaje urbano lleno de contrastes. Y cuando llega la tarde, las tradicionales callejoneadas incorporan música, relatos y personajes a las calles, creando una experiencia profundamente ligada a la identidad de la ciudad.
Pero Guanajuato no se queda en su capital.
A poca distancia aparece San Miguel de Allende, uno de los grandes referentes del turismo internacional en México. Sus calles, arquitectura, galerías, hoteles boutique y restaurantes crean una atmósfera sofisticada sin borrar el carácter mexicano que define al lugar. Aquí el viajero puede alternar una mañana de recorridos culturales con una tarde dedicada a la gastronomía, el arte o simplemente a observar el movimiento de sus calles.
Después, el paisaje cambia.

Las zonas naturales del estado abren espacio para el senderismo, las actividades al aire libre y distintas experiencias de aventura. Es otra manera de descubrir Guanajuato, lejos de los centros urbanos y más cerca de sus paisajes, sus caminos y su geografía.
Y entonces aparece una de las facetas que más puede seducir a quienes disfrutan viajar alrededor de la mesa: el turismo gastronómico y enológico.
Los viñedos y casas productoras permiten conocer una tradición que reúne vino, tequila y mezcal guanajuatense. Las visitas y catas conectan al viajero con los productos y con los territorios donde nacen, convirtiendo cada copa en una oportunidad para conocer otra parte de la identidad del estado.
En Dolores Hidalgo, la historia tiene música y sabor. La figura de José Alfredo Jiménez permanece profundamente vinculada con la ciudad, mientras las famosas nieves artesanales aportan color y frescura a las calles. El municipio forma parte de una ruta cultural en la que las tradiciones mexicanas se encuentran con la gastronomía y la memoria.
León propone otro escenario. Su carácter moderno, la gastronomía, las compras y la vida urbana muestran una faceta contemporánea de Guanajuato y amplían las posibilidades para quienes buscan combinar cultura y entretenimiento durante su viaje.
La ruta también puede extenderse por los seis Pueblos Mágicos de Guanajuato: Dolores Hidalgo, Jalpa de Cánovas, Mineral de Pozos, Comonfort, Salvatierra y Yuriria. Cada uno conserva tradiciones, sabores y expresiones culturales que permiten descubrir un estado mucho más diverso de lo que podría imaginarse en una primera visita.
Para los viajeros colombianos, la conectividad es otro elemento que facilita la experiencia. Guanajuato cuenta con acceso a través del Aeropuerto Internacional del Bajío, ubicado en Silao. También es posible llegar por los aeropuertos internacionales de Ciudad de México y Felipe Ángeles y continuar posteriormente el recorrido por carretera.

Lo interesante es que Guanajuato no obliga al viajero a escoger una sola experiencia.
Puede comenzar entre arquitectura e historia, continuar con una callejoneada, cambiar después de escenario para caminar por la naturaleza, sentarse frente a una copa de vino, probar un tequila o un mezcal, descubrir las tradiciones de un Pueblo Mágico y terminar el día entre gastronomía y vida urbana.
Esa diversidad es precisamente la fuerza de Guanajuato.
Porque viajar por este estado significa cambiar de escenario constantemente sin perder el hilo de una misma historia: la de un México orgulloso de sus raíces, pero también dispuesto a mostrar su lado contemporáneo.
Para el viajero colombiano que busca una experiencia diferente en México, Guanajuato propone algo más que una ruta turística. Propone caminar, escuchar, probar, brindar, descubrir y dejarse sorprender por las distintas formas en que una cultura puede convertirse en experiencia.
Cuando las luces comienzan a encenderse sobre las calles y los últimos sonidos de la tarde se mezclan con las conversaciones de las plazas, queda claro que Guanajuato no necesita una sola razón para viajar hasta él.
Tiene muchas.
Y todas conducen al mismo lugar: un México que se descubre paso a paso y se disfruta con todos los sentidos.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes




































