Viajar también se saborea. Hay hoteles que se recuerdan por una habitación cómoda, por la ubicación o por la atención, pero también están aquellos que permanecen en la memoria por lo que ocurrió alrededor de una mesa. Un desayuno que comenzó el día de otra manera, un plato preparado con ingredientes frescos o una cena después de una jornada intensa pueden terminar siendo parte de la historia del viaje.
Esa relación entre alimentación y bienestar cobra especial relevancia durante el Mes de la Nutrición, una fecha que invita a mirar lo que ponemos en el plato y, en el caso de la hotelería, a entender la gastronomía como una parte cada vez más importante de la experiencia del huésped.
El viajero de hoy no siempre busca simplemente comer bien. También quiere encontrar opciones que se adapten a su ritmo, sus preferencias y su manera de entender el bienestar. La alimentación se ha convertido así en otro de los componentes que ayudan a definir la experiencia de un hotel, especialmente en un momento en que el turismo apuesta por propuestas más personalizadas.
En Hilton Bogotá Corferias, esta tendencia se refleja en una propuesta gastronómica que busca equilibrar sabor, frescura y diferentes necesidades alimentarias. Frutas, verduras, proteínas de calidad y productos frescos hacen parte de preparaciones pensadas para acompañar tanto al huésped que llega por negocios como a quien visita Bogotá por placer.
“La gastronomía es una de las formas más auténticas de conectar con nuestros huéspedes. En Hilton Bogotá Corferias entendemos que cada comida representa una oportunidad para enriquecer la experiencia de quienes nos visitan”, explica Pierre Kranzle, gerente general de Hilton Bogotá Corferias.
La apuesta, agrega el directivo, consiste en combinar ingredientes frescos y opciones equilibradas sin dejar de lado el sabor y la identidad de la cocina. Porque comer saludable durante un viaje no debería significar renunciar al placer de descubrir nuevos sabores.
Cuando el bienestar también se sirve en la mesa
La transformación de los hábitos de viaje ha llevado a que los hoteles presten mayor atención a lo que sucede en sus restaurantes. Para muchos viajeros, encontrar alternativas que respondan a diferentes estilos de alimentación ya no es un detalle adicional, sino parte de la experiencia que esperan recibir.
En ese escenario, la cocina del Hilton Bogotá Corferias trabaja con una oferta que incorpora distintas alternativas y busca que cada preparación tenga un propósito más allá de simplemente satisfacer el apetito.
Hay una razón para ello: durante un viaje, la alimentación acompaña prácticamente cada momento. Está en el desayuno antes de una reunión, en el almuerzo entre recorridos por la ciudad, en una pausa para recuperar energía o en una cena donde finalmente aparece el espacio para conversar y disfrutar sin afanes.
La gastronomía termina convirtiéndose, de esta manera, en una especie de anfitriona silenciosa.
Bogotá también se descubre a través de sus sabores
Para un hotel ubicado en una ciudad como Bogotá, la mesa tiene además una dimensión turística. La capital colombiana se ha consolidado como un destino gastronómico donde conviven ingredientes locales, cocina tradicional, propuestas contemporáneas y sabores provenientes de distintas regiones del país.
En medio de esa diversidad, la hotelería tiene la posibilidad de convertirse en una puerta de entrada para quienes quieren conocer la ciudad también desde su gastronomía.
La alimentación saludable y la buena cocina no tienen por qué caminar por caminos separados. El reto está en encontrar el equilibrio entre productos de calidad, preparaciones atractivas y una experiencia que haga sentir al viajero que está disfrutando, no siguiendo una lista de restricciones.
En Hilton Bogotá Corferias, esa mirada forma parte de una concepción de hospitalidad en la que el bienestar no termina en la habitación. También está presente en la mesa, en los ingredientes y en esos pequeños momentos que acompañan al viajero durante su estadía.
Porque al final de un viaje, los recuerdos no siempre llegan en forma de fotografías. Algunos tienen aroma, textura y sabor.
Y muchas veces, son esos los que más tiempo permanecen.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes



































