En Bogotá, donde el movimiento de una ciudad de ocho millones de habitantes comienza mucho antes de que abran las puertas de un hotel, la hospitalidad también está cambiando. En el Hotel Tequendama, entre conversaciones de empresarios, encuentros entre proveedores y el ritmo constante de una industria que no se detiene, la hotelería de Bogotá y Cundinamarca puso sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿cómo será el viajero que llegue mañana y qué tendrá que hacer el hotel para conquistarlo?
La respuesta no parece estar únicamente en una habitación confortable, una buena cama o un servicio atento. Está en entender al huésped antes de que llegue, reconocer sus preferencias, anticiparse a sus necesidades y convertir cada interacción en una experiencia capaz de permanecer en la memoria.
Ese fue uno de los principales mensajes que dejó el XVIII Showroom Hotelero de Cotelco Capítulo Bogotá – Cundinamarca, realizado este 25 de agosto en el Hotel Tequendama. El encuentro reunió a empresarios, proveedores y representantes de distintos sectores del turismo alrededor de una agenda que miró de frente los desafíos de la nueva hospitalidad.
La inteligencia artificial ocupó un lugar central. Pero más allá de la fascinación tecnológica, la conversación giró alrededor de algo mucho más humano: conocer mejor a quien está del otro lado de la reserva.
La industria avanza hacia una hotelería capaz de interpretar información, reconocer comportamientos y utilizar esos datos para ofrecer propuestas más pertinentes. El tradicional funnel de reserva comienza a transformarse en un proceso más dinámico, en el que las señales que deja el huésped pueden convertirse en oportunidades para personalizar su experiencia.
Y allí aparece una palabra que está ganando fuerza: hiperpersonalización.
Ya no se trata solamente de saber el nombre del huésped o si prefiere una cama doble. Se trata de comprender sus hábitos, sus expectativas y aquello que puede hacer que una estadía sea verdaderamente significativa. Para los hoteles, ese conocimiento puede convertirse también en una herramienta de rentabilidad, fidelización y recomendación.
Pero la tecnología no fue la única protagonista.
La seguridad, el liderazgo y la gestión del riesgo ocuparon también un espacio importante dentro de una agenda que recordó que administrar un hotel significa tomar decisiones permanentemente en escenarios de incertidumbre. A esto se sumaron las conversaciones sobre marketing, ética y reputación, asuntos cada vez más determinantes en un mundo donde una experiencia puede convertirse rápidamente en una recomendación o en una crítica pública.
Precisamente, uno de los momentos destacados fue el panel “Eficacia de las estrategias de marketing: entre la ética y la recomendación – Experiencias de los empresarios”. Allí, la conversación llevó la mirada hacia una verdad sencilla, pero poderosa: el marketing puede conseguir que un viajero mire un hotel, pero difícilmente puede obligarlo a recomendarlo.
La recomendación nace de la experiencia.
Y esa experiencia está cambiando porque también está cambiando el viajero. En el Showroom aparecieron nuevos perfiles y comportamientos que obligan a la industria a dejar atrás las categorías tradicionales. La hipersegmentación, el bleisure, el co-living, la Generación Alfa, la Generación Silver y quienes prefieren viajar solos hacen parte de un mercado mucho más diverso, exigente y particular.
Cada uno llega con expectativas diferentes. Cada uno busca algo distinto. Y cada uno puede convertirse, después de una buena experiencia, en el mejor embajador de un hotel.
Para María Patricia Guzmán Zárate, directora ejecutiva de Cotelco Capítulo Bogotá – Cundinamarca, el encuentro demuestra la importancia de crear espacios para que la industria se encuentre, comparta conocimiento, haga negocios y pueda anticiparse a los cambios que están transformando la hospitalidad.
La reflexión resulta especialmente pertinente para Bogotá y Cundinamarca, una región donde la hotelería convive con viajeros corporativos, turistas nacionales e internacionales, asistentes a eventos, visitantes de negocios y nuevas generaciones que están redefiniendo la manera de viajar.
El XVIII Showroom Hotelero dejó, en esencia, una certeza: el futuro de la hotelería no será solamente tecnológico. Será una combinación de datos y sensibilidad, innovación y servicio, estrategia y humanidad.
Porque detrás de cada reserva hay una persona. Y detrás de cada persona, una expectativa.
La verdadera competencia de la nueva hotelería será descubrir cómo convertir esa expectativa en una experiencia que merezca ser contada. En Bogotá, esa conversación ya comenzó.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes




































