Hay momentos en un viaje que, aunque parecen pequeños, terminan convirtiéndose en los más memorables. La primera mirada por la ventanilla cuando el avión deja atrás la ciudad, el murmullo del motor que invita a desconectarse por un instante y ese gesto sencillo de recibir un snack que, de inmediato, despierta un sabor conocido. Porque viajar también es reencontrarse con aquello que nos hace sentir en casa, incluso cuando estamos a miles de metros de altura.
Con esa premisa, LATAM Airlines Colombia y Alquería, a través de su marca Vitad, presentan una alianza que busca hacer de cada vuelo doméstico una experiencia más cercana, incorporando las tradicionales galletas de avena Vitad al servicio a bordo de cortesía durante los vuelos nacionales en horario de la mañana.
Desde el pasado 1 de julio y durante todo el mes, cerca de 250 mil unidades serán entregadas a miles de pasajeros que diariamente recorren Colombia por motivos de trabajo, vacaciones, estudios o para reencontrarse con quienes más quieren. Un detalle que trasciende el simple acto de ofrecer un alimento y que conecta con los sabores cotidianos que acompañan la vida de millones de colombianos.
En un país donde cada región tiene una identidad gastronómica propia, incorporar productos nacionales al servicio a bordo también representa una forma de llevar la esencia de Colombia a las alturas. Es un recordatorio de que cada viaje comienza mucho antes del destino y que la experiencia se construye a partir de esos pequeños momentos capaces de despertar emociones.
«En LATAM entendemos que los detalles enriquecen la experiencia de viaje. Por eso continuamos fortaleciendo nuestro servicio a bordo con iniciativas que buscan ofrecer momentos de valor a nuestros pasajeros. Esta alianza con Vitad nos permite seguir consolidando una propuesta que nos diferencia y seguir promoviendo productos locales en nuestros vuelos», afirmó Erika Zárate, CEO de LATAM Airlines Colombia.
La iniciativa también representa un paso importante para Alquería, que amplía la presencia de Vitad hacia nuevos escenarios de consumo, acompañando a los viajeros durante sus desplazamientos por el país y consolidando una marca que ha hecho parte de la rutina de numerosas familias colombianas.
«Esta alianza con LATAM nos permite llevar a Vitad a un nuevo espacio de consumo, en línea con nuestra apuesta por estar presentes en los momentos cotidianos de los colombianos, dentro y fuera del hogar», aseguró Rafael Álvarez, CEO de Alquería.
Más allá de una galleta de avena, la propuesta busca conectar con el significado de los viajes modernos: experiencias donde cada detalle suma. En un vuelo de una hora o en un recorrido que atraviesa el país de punta a punta, un sabor familiar puede convertirse en un instante de calma antes de una reunión importante, en el comienzo de unas vacaciones o en el preludio de un esperado reencuentro.
«Vitad nació para acompañar los momentos cotidianos de las personas, y ver el producto en los vuelos de LATAM es exactamente eso: estar donde los consumidores están, en su día a día», expresó Andrés Díaz del Castillo Koch, cocreador de la marca.
La apuesta también refleja la evolución de las marcas colombianas, que hoy buscan integrarse a nuevas experiencias de consumo y formar parte de los distintos momentos que viven las personas durante sus jornadas.
«Esta alianza con LATAM nos confirma que Vitad tiene un lugar real en los nuevos espacios donde ocurre el consumo en Colombia. Es el resultado de construir un producto pensado para la vida en movimiento», señaló Andrés Pulido Stellabatti, cocreador de la marca.
Con iniciativas como esta, LATAM Airlines Colombia continúa fortaleciendo una propuesta de servicio que va más allá del transporte aéreo. Cada vuelo se convierte en una oportunidad para acercar a los pasajeros a los sabores, historias y tradiciones del país, mientras que Alquería reafirma el propósito de llevar sus productos a nuevos escenarios donde la vida cotidiana también transcurre entre aeropuertos, nubes y destinos.
Porque, al final, viajar no solo consiste en llegar. También es disfrutar esos pequeños detalles que hacen del trayecto una experiencia inolvidable y que recuerdan que Colombia puede sentirse, incluso, a más de diez mil metros de altura.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes



