Cada vez que un avión permanece en tierra, la historia de cientos de pasajeros también queda en pausa. Detrás de un vuelo cancelado, un itinerario modificado o una aeronave que tarda más de lo previsto en despegar, existe una compleja realidad que pocas veces es visible para quienes esperan en una sala de abordaje. Hoy, esa realidad tiene nombre: una creciente crisis en el mantenimiento de los motores que impulsan la nueva generación de aviones comerciales.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), en conjunto con la consultora Emerton, presentó un estudio que enciende las alarmas sobre los cuellos de botella que enfrenta la industria en los procesos de mantenimiento, reparación y revisión (MRO) de los motores LEAP de CFM y Geared Turbofan (GTF) de Pratt & Whitney, dos de las tecnologías más utilizadas por los modernos aviones de pasillo único.
El informe revela que la situación ya está teniendo un impacto directo sobre las operaciones de las aerolíneas. Motores con menor durabilidad de la esperada, escasez de repuestos, limitada disponibilidad de motores de reemplazo y restricciones en el mercado de mantenimiento están obligando a las compañías aéreas a replantear su operación, extender la vida útil de aeronaves más antiguas, alquilar aviones adicionales y modificar sus planes de crecimiento.
Uno de los datos más preocupantes corresponde a los motores GTF de Pratt & Whitney. En marzo de 2025 se registró el punto más crítico, con 648 aeronaves inmovilizadas, equivalentes al 28 % de toda la flota equipada con este tipo de motores, mientras esperaban disponibilidad de piezas o espacio en talleres especializados.
Lejos de mejorar, el panorama podría intensificarse durante la próxima década. Mientras en 2024 se entregaron cerca de 2.000 motores para aeronaves de pasillo único, la industria proyecta que entre 2030 y 2040 esa cifra crecerá hasta unas 3.700 unidades por año. Ese aumento también disparará la demanda de mantenimiento: las visitas a talleres para motores LEAP pasarán de unas 800 anuales a más de 5.000, mientras que los motores GTF superarán las 2.000 revisiones cada año.
Para Willie Walsh, director general de IATA, el desafío ya no puede seguir postergándose.
«Los cuellos de botella en el mantenimiento, reparación y revisión de los motores están perturbando las operaciones de las aerolíneas. Si no se producen cambios significativos, esta situación no hará más que empeorar a medida que crezca la flota de aviones de pasillo único de última generación. Los fabricantes están invirtiendo en capacidad adicional, pero la capacidad por sí sola no será suficiente. Las aerolíneas necesitan un mejor acceso a las piezas de repuesto, más opciones de reparación homologadas, un acceso equitativo a la capacidad de mantenimiento y un mercado posventa más competitivo», afirmó.
Ante este escenario, IATA plantea una hoja de ruta con acciones inmediatas para aliviar la presión sobre la industria. Entre ellas destaca acelerar la producción y disponibilidad de piezas críticas, ampliar las soluciones de reparación certificadas, fortalecer el acceso de talleres independientes al mercado de mantenimiento y establecer reglas más transparentes para el suministro de repuestos durante todo el ciclo de vida de las aeronaves.
La organización también insiste en que fabricantes, aerolíneas, empresas de mantenimiento y arrendadores deben trabajar bajo un modelo de cooperación mucho más abierto para evitar que el crecimiento del transporte aéreo quede limitado por la capacidad de mantener sus motores en operación.
Walsh fue contundente al explicar que la solución no depende únicamente de construir más talleres.
«Resolver la crisis actual es la prioridad inmediata. Pero la resiliencia a largo plazo dependerá de un mercado posventa más transparente, competitivo y colaborativo. Es esencial revisar los modelos de negocio entre los fabricantes de aeronaves y de motores para que respalden mejor la resiliencia operativa durante todo el ciclo de vida de la aeronave. El objetivo es que los motores vuelvan a las alas más rápidamente, reducir unas interrupciones que se podrían evitar y garantizar que el futuro crecimiento de la flota cuente con el respaldo de la capacidad de mantenimiento que necesitan las aerolíneas», concluyó.
Más allá de un desafío técnico, el informe refleja uno de los mayores retos que enfrenta actualmente la aviación mundial. Mientras el número de pasajeros continúa creciendo y las aerolíneas apuestan por flotas cada vez más eficientes, la capacidad para mantener esos aviones en operación se convierte en un factor decisivo para garantizar la conectividad global.
El futuro de la aviación no dependerá únicamente de fabricar más aeronaves. También estará definido por la rapidez con la que cada motor pueda volver a despegar.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes

































