El chef Luis Felipe Barocio llega a Habana 93 con un menú que es poesía en cada bocado: así se vive el Festival de Comida del Pacífico Mexicano en el corazón del Parque de la 93.
La primera vez que probé un taco Gobernador, entendí que la cocina también puede ser un acto de nostalgia. En ese bocado, crujiente y jugoso, había algo más que camarones y queso: estaba la historia de un puerto, el rumor de las olas del Pacífico y la calidez de una madre que cocina con las manos llenas de amor. Ahora, esa misma emoción la encontré —inesperadamente— en Bogotá, en el lugar donde uno menos imagina terminar en Sinaloa: Habana 93.
Del 24 de octubre al 3 de noviembre, este emblemático restaurante del Parque de la 93, conocido por su vibra caribeña, se convierte en un rincón del México más profundo, en una fiesta de sabores, colores y música que rinde tributo al Pacífico mexicano con un invitado de lujo: el chef Luis Felipe Barocio Castro.

El sabor como puente cultural
Barocio no es un chef cualquiera. Es maestro, investigador, y sobre todo, un contador de historias que usa como pluma una cuchara de madera. Su trabajo en la Escuela Culinaria del Sureste ha formado a cientos de cocineros en el arte de cocinar con identidad. Ahora, su menú para Habana 93 es una invitación a conocer México desde el paladar.
«Traer la esencia de la cocina del Pacífico Mexicano es más que una experiencia culinaria; es un puente entre culturas hermanas», dice mientras termina de emplatar un pescado a la talla, ese clásico de Guerrero que aquí llega con un giro contemporáneo y caribeño, sin perder un gramo de autenticidad.
Un altar de sabores
El menú especial del festival es un mapa emocional: aguachiles verdes con pepino y cilantro que te hacen cerrar los ojos, tacos de marlín ahumado que cuentan historias de altamar, camarones embarazados (sí, así se llaman) que llegan en brocheta con salsa de tamarindo, y un arroz a la tumbada que es pura alma veracruzana.
Todo acompañado de una coctelería que no se queda atrás: margaritas de maracuyá, palomas con sal de jamaica y un mezcal ahumado que parece susurrarte secretos del Día de los Muertos.
Y es que sí, el ambiente también juega: hay papel picado, flores de cempasúchil, música en vivo, y hasta un altar dedicado a los grandes de la cocina mexicana. No es solo comer. Es vivir, recordar, brindar, y volver a saborear la vida con el corazón.

Un festival que deja huella
La apuesta de Habana 93 va más allá de lo gastronómico. Con esta segunda edición del festival, el restaurante reafirma su misión de ser un puente cultural entre Latinoamérica y Colombia, entre el Caribe y el Pacífico, entre tradición y vanguardia.
Y para los comensales, la experiencia es clara: durante estos diez días, una cena no es solo una cena. Es una celebración sensorial que transforma el restaurante en un pedacito de México que resuena con tambores, marimbas y aromas que lo dicen todo sin necesidad de palabras.
¿Te gusta la gastronomía mexicana?
Entonces esta es tu cita obligada. Porque en tiempos donde todo va tan rápido, encontrar un lugar donde los sabores se tomen su tiempo para contarte una historia, es un lujo. Y eso, precisamente, es lo que ofrece este festival: un México que no se come con prisa, sino con gratitud.
🗓 Cuándo: Del 24 de octubre al 3 de noviembre de 2025
📍 Dónde: Habana 93 – Carrera 13A #93-50, Parque de la 93, Bogotá
📞 Reservas: 311 5116751



































