sábado, mayo 23, 2026

Booking.com revela los seis destinos modelo del turismo sostenible en 2025D

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En un mundo donde los paisajes deslumbrantes ya no bastan para atraer al viajero moderno, el Día Mundial del Turismo 2025 llega con una reflexión urgente: el verdadero lujo del turismo ya no es la comodidad, sino el propósito. Este año, bajo el lema “Turismo y Transformación Sostenible”, la celebración no se limita a postales perfectas ni a cifras récord de visitantes. Se trata de mirar el planeta con otros ojos y reconocer que, al viajar, dejamos una huella que puede sanar o herir.

Booking.com, en su más reciente Informe de Viajes y Sostenibilidad 2025, arroja un dato revelador: más del 60% de los viajeros colombianos —y una mayoría significativa a nivel global— ya no solo buscan lugares hermosos, sino experiencias que beneficien a las comunidades, cuiden los ecosistemas y eleven el valor del encuentro humano. En este contexto, seis destinos de distintos rincones del mundo han sido destacados por su liderazgo en la transformación del turismo hacia un modelo regenerativo, justo y profundamente consciente.

1. Monteverde, Costa Rica: Donde la niebla abraza el alma

Allí, entre las montañas del corazón costarricense, se encuentra Monteverde, un santuario de biodiversidad que no solo protege lo que tiene, sino que enseña a cuidarlo. En sus bosques nubosos, la conservación no es una moda: es una forma de vida, liderada por comunidades que han entendido que proteger lo propio también es un acto de hospitalidad. El avistamiento del quetzal o los paseos por reservas privadas son una invitación a viajar con respeto. Aquí, cada paso deja más vida de la que encuentra.

2. Kota Kinabalu, Malasia: Naturaleza con alma rebelde

Borneo resiste. Y Kota Kinabalu es su puerta. Rodeado de selva tropical y mares que brillan como espejos azules, este destino del sudeste asiático ofrece más que belleza: ofrece esperanza. Gracias a centros de rehabilitación para orangutanes y osos solares, los viajeros pueden ver de cerca el trabajo paciente de conservación, mientras exploran islas de coral, ríos salvajes y parques nacionales con guías que entienden que cada especie cuenta. Aquí, el viaje se convierte en testimonio.

3. Bohinj, Eslovenia: Un rincón verde que susurra futuro

En el corazón del Parque Nacional Triglav, Bohinj no solo es uno de los paisajes más puros de Europa, también es un ejemplo de cómo se puede vivir (y recibir turistas) con equilibrio. Entre lagos cristalinos y senderos silenciosos, las prácticas de cero residuos, el transporte sostenible y el apoyo a pequeños productores hacen de este pueblo un símbolo de resistencia ecológica. El viajero no es solo huésped, sino parte activa de una comunidad que decidió cuidar lo que ama.

4. Nelson, Nueva Zelanda: Cultura viva y tierra sagrada

En Aotearoa, viajar es un acto espiritual. En Nelson, en la costa norte de la isla sur, el turismo se entrelaza con la cosmovisión maorí y con un compromiso nacional por la regeneración del entorno. Desde el Parque Abel Tasman hasta las bodegas neutras en carbono, cada experiencia está impregnada de respeto por la tierra y por quienes la habitan. La promesa Tiaki no es solo un lema: es un pacto. Aquí, se viaja sabiendo que cada paso debe honrar a quienes caminaron antes.

5. Musanze, Ruanda: Donde los ojos de un gorila cambian tu vida

Pocas experiencias transforman tanto como caminar por la selva de Ruanda y encontrarse cara a cara con un gorila de montaña. En Musanze, el turismo no solo financia la conservación de esta especie en peligro, también sostiene a las comunidades que han encontrado en la protección una nueva forma de prosperar. Los viajeros son bienvenidos, pero también son invitados a involucrarse, a entender y a comprometerse. No se trata de “ver”, sino de comprender la fragilidad y belleza de lo que aún queda.

6. Isla Pico, Azores, Portugal: Entre lava, ballenas y silencio

En medio del Atlántico, Pico emerge como un poema volcánico. Allí, entre viñedos patrimoniales y montañas que tocan las nubes, el tiempo parece detenerse. Las excursiones nocturnas al Monte Pico, los encuentros respetuosos con ballenas y los alojamientos rurales que promueven un ritmo lento, construyen un modelo de turismo que no agota, sino que renueva. Aquí, menos es más, y cada visita es una celebración del equilibrio entre lo humano y lo salvaje.

En este Día Mundial del Turismo, la invitación no es a volar más lejos, sino a viajar más profundamente. A elegir destinos que se nieguen a ser solo productos y que, en cambio, abran caminos hacia una nueva ética del viaje. Porque en cada elección —en cada reserva, cada paseo guiado, cada plato local— el viajero tiene el poder de transformar. Y destinos como Monteverde, Kota Kinabalu, Bohinj, Nelson, Musanze y Pico lo están demostrando: el futuro del turismo no es solo sostenible… es sensible, justo y humano.

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