En Boca Chica, donde el azul del Caribe se mezcla con el verde de los manglares, este 27 de septiembre no fue un día cualquiera. Con motivo del Día Mundial del Turismo, la aerolínea dominicana Arajet transformó la celebración en una oportunidad para sembrar conciencia, vida y esperanza en uno de los ecosistemas más frágiles y valiosos del país: la laguna arrecifal de Boca Chica.
Lejos de discursos protocolares o campañas publicitarias, la compañía decidió poner manos a la tierra —y al agua— a través de una jornada ambiental liderada por su equipo de voluntariado y la Fundación Verde Profundo, una organización comunitaria que desde 2017 ha sido guardiana incansable del entorno marino-costero de esta zona.
La escena fue conmovedora. Empleados de la aerolínea, muchos de ellos con sus uniformes aún puestos, se sumaron con entusiasmo a las actividades de recolección de residuos, siembra de plántulas de mangle y talleres de educación ambiental con niños y jóvenes del área. Era difícil no sentir la conexión entre quienes estaban ahí: una mezcla de compromiso, orgullo y sentido de pertenencia hacia el territorio.
«En Arajet creemos que el turismo sostenible no es una opción, sino el único camino posible», dijo Lucy Pérez, vicepresidenta Senior de Sostenibilidad de la aerolínea. “Queremos que cada vuelo que despegue lleve también un mensaje de respeto por la naturaleza y de amor por esta tierra que nos da tanto”, añadió mientras observaba cómo un grupo de voluntarios colocaba nuevos brotes de manglar en las orillas de la laguna.
La jornada no fue solo una acción simbólica. Se sumó al historial de esfuerzos ambientales de Arajet, que en los últimos años ha realizado jornadas de reforestación en distintas regiones del país, sembrando especies nativas para proteger las cuencas y zonas protegidas. Esta vez, la acción tomó un giro más acuático, centrado en uno de los ecosistemas más amenazados del país.
Para la Fundación Verde Profundo, este tipo de colaboraciones representan un respiro —literal y simbólicamente— para los ecosistemas marinos. “La conservación no ocurre en soledad”, expresó Tasha Gough, directora de la fundación. “Este tipo de alianzas nos permiten no solo restaurar corales y manglares, sino también formar a nuevas generaciones en el valor de la naturaleza y el turismo responsable”.
Desde su creación, Verde Profundo ha sembrado casi 3,000 plántulas de mangle, restaurado decenas de domos de coral y capacitado a miles de voluntarios, generando un impacto tangible en la comunidad y el medio ambiente. Pero más allá de los números, su mayor logro es haber convertido la conservación en un asunto local, cotidiano y compartido.
En un país donde el turismo representa una de las principales fuentes de ingreso, iniciativas como esta redefinen lo que significa viajar y recibir turistas. No se trata solo de mostrar playas hermosas, sino de preservar su belleza para el futuro, de enseñar con el ejemplo y de reconocer que cada acción, por pequeña que parezca, puede cambiar el destino de un ecosistema.
Este Día Mundial del Turismo, Arajet no solo voló —aterrizó con fuerza en el terreno de la sostenibilidad. Y en ese aterrizaje, dejó una huella verde. Una que, con suerte, crecerá entre raíces de manglar, olas de conciencia y alas de un turismo que, más que pasajero, aspire a ser eterno.



































