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Decameron convierte la sostenibilidad en una forma de transformar el turismo

Un hotel no termina en sus habitaciones. Detrás de cada estadía hay trabajadores, proveedores, comunidades, ecosistemas y territorios que hacen posible la experiencia del viajero. Esa mirada atraviesa el Informe de Sostenibilidad 2025 de Decameron, que reúne los resultados económicos, sociales y ambientales de una operación presente en seis países, con 26 hoteles y 6.145 habitaciones.

Durante 2025, la cadena registró ingresos consolidados por US$374,7 millones y contó con un promedio de 10.058 trabajadores. A esto se sumaron 164.011 horas de formación, destinadas al desarrollo de capacidades y al fortalecimiento de su talento humano.

Pero el impacto de la actividad hotelera también se extiende a una cadena de valor que involucra proveedores, agencias, operadores, transporte, alimentación, excursiones y otros servicios relacionados con el turismo. Por eso, la generación de valor para las comunidades aparece como uno de los asuntos materiales del informe, especialmente a través del empleo local y de iniciativas construidas de manera conjunta.

Menos consumo y una operación más eficiente

En materia ambiental, los indicadores muestran avances concretos. En 2025, Decameron redujo 6,3 % el consumo de agua por huésped/noche y 5,19 % el consumo de energía por huésped/noche frente a 2024. En aprovechamiento de residuos, la compañía alcanzó un 21,9 %.

La sostenibilidad, sin embargo, no se limita al ahorro de recursos. También implica anticiparse a los cambios que pueden afectar los destinos turísticos.

“La sostenibilidad en el turismo implica entender que nuestra operación hace parte de territorios que tienen dinámicas económicas, sociales y ambientales propias”, señala Ana Lucia Giraldo, Directora de Sostenibilidad de Hoteles Decameron.

Y agrega: “nuestro desafío es generar valor para quienes trabajan en la actividad, para las comunidades y para los destinos, mientras avanzamos en la gestión de los impactos y riesgos que enfrenta el sector”.

Prepararse para un clima diferente

Durante 2025, la compañía profundizó en la identificación y evaluación de riesgos físicos y de transición asociados al cambio climático. Entre ellos están huracanes, inundaciones, sequías, aumento del nivel del mar, cambios en las precipitaciones y variaciones de temperatura, de acuerdo con las características de cada territorio.

Para una operación turística, anticiparse a estos escenarios también significa trabajar por la continuidad de los servicios y por la resiliencia de los destinos donde están ubicados sus hoteles.

Proteger los ecosistemas que hacen posible viajar

La conservación ocupa otro capítulo importante. Durante el año se reportó la liberación de más de 1.400 tortugas marinas, además de jornadas de limpieza de playas, siembra de árboles, adecuación de espacios para fauna, esterilización y vacunación de animales y adopción de gatos.

En Barú, Decameron trabajó también en la conservación de manglares mediante limpieza y construcción de canales para favorecer la conectividad y circulación del agua. Allí se realizó mantenimiento a 2,3 hectáreas de manglar y seguimiento a 190 hectáreas de influencia, junto con aliados.

La tarea cobra especial importancia porque 16 operaciones hoteleras de la compañía están ubicadas cerca de zonas protegidas.

Comunidades que también hacen parte del viaje

La dimensión social se extiende a diferentes territorios. A través de su Fundación, durante 2025 Decameron amplió programas en San Andrés, realizó diagnósticos de necesidades en el Eje Cafetero y en la comunidad Ticuna del Amazonas, y mantuvo acciones relacionadas con educación, deporte, lectura y educación ambiental, principalmente en la costa Caribe colombiana.

En Barú, la compañía respalda el Colegio Barcoas, que ofrece educación gratuita en prejardín y jardín a niños de la comunidad. En 2025, la cobertura gratuita aumentó un 10 %.

A esto se sumó “Dona tus Horas”, el primer programa de voluntariado corporativo de Decameron, que durante su primer año alcanzó más de 5.600 horas de voluntariado y 450 beneficiarios.

Las cifras muestran una operación turística que busca medir no solamente cuántas personas recibe, sino también qué ocurre alrededor de cada hotel. En esa relación entre negocio, territorio, personas y naturaleza está uno de los grandes desafíos de la industria: que viajar también pueda significar generar valor en los lugares que hacen posible la experiencia.

El Informe de Sostenibilidad 2025 de Decameron reúne el detalle de estas acciones y sus indicadores, y está disponible en la página web de la cadena hotelera.

Por: Carlos Amaya – Periodista de Turismo

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