Belize propone una forma distinta de vivir el Caribe. Sus hoteles y resorts son el punto de partida para descubrir un destino donde el arrecife, las islas, la selva, los sitios arqueológicos y una gastronomía con marcada influencia británica hacen parte de una misma experiencia.
Ted Tejada, representante de la Asociación Hotelera de Belize, destaca que la oferta de alojamiento es amplia y está pensada para diferentes tipos de viajeros, desde parejas y recién casados hasta familias y quienes buscan experiencias de naturaleza. La asociación reúne más de 90 empresas turísticas, entre hoteles, resorts, alojamientos, agencias de gestión de destinos, aerolíneas locales y aliados, con opciones que van desde hoteles boutique hasta islas privadas de lujo.
Para los colombianos que buscan una luna de miel diferente o simplemente escapar de los destinos tradicionales, Belize tiene una combinación difícil de encontrar: selva y mar en un mismo viaje. En tierra, las experiencias incluyen recorridos a caballo, tirolesas, cuevas y visitas a sitios arqueológicos relacionados con la cultura maya. En las islas, el protagonista es el mar, con actividades como pesca y snorkel en el arrecife.
Y aquí aparece una de las particularidades de su oferta hotelera. En muchos establecimientos, los alimentos y las bebidas se manejan por separado. Para Tejada, esto no es una limitación, sino una manera de lograr que el visitante salga del hotel y conozca realmente el país.
“Le queremos dar la oportunidad que usted logre disfrutar el país. Y no solo amarrarlos a un hotel”, explica Ted Tejada. La idea es que el viajero pueda acercarse a restaurantes de diferentes culturas y probar también la gastronomía beliceña.
Un arrecife para descubrir bajo el agua

Entre los grandes atractivos está el Arrecife Nacional, una experiencia que Tejada considera imprescindible. Sus aguas transparentes permiten observar de cerca la vida marina y realizar actividades como snorkel.
“Es como estar metido en una tina de agua caliente”, dice Ted Tejada al describir las condiciones del agua. La experiencia puede incluir encuentros con tiburones y mantarrayas, en un entorno que para el visitante se convierte en uno de los grandes recuerdos del viaje.
La pesca es otra alternativa. Tejada cuenta que una jornada puede comenzar a las 8 de la mañana y terminar hacia las 3 de la tarde con la pesca del día. Incluso existe la posibilidad de llevar el pescado al hotel para que sea preparado allí, acompañado de vegetales, arroz u otros ingredientes.
De la selva a las cuevas mayas
La otra cara de Belice está tierra adentro. Una excursión por la selva puede llevar a los viajeros a recorrer cuevas y ríos durante varias horas, además de conocer lugares relacionados con las prácticas ceremoniales de los antiguos mayas.
Los sitios arqueológicos son otro de los grandes imperdibles. Para Tejada, permiten acercarse a la dimensión de una civilización que construyó grandes templos hace unos 2.000 años, mucho antes de las herramientas y maquinarias modernas.
El tercer gran atractivo es precisamente la selva, donde el viajero puede recorrer ríos, observar monos y descubrir una amplia variedad de especies de aves y otros animales.
“Hay más de 400 especies de pájaros. Bajar por el río, escuchando los pájaros, viendo los monos y viendo los diferentes animales que viven en esa área”, cuenta Tejada.
Hoteles como puerta de entrada al destino
La Asociación Hotelera de Belize busca precisamente que los visitantes tengan acceso a alojamientos confiables en distintas zonas del país. Su oferta incluye hoteles de lujo, hoteles boutique, alojamientos en la selva, resorts familiares y propiedades especializadas en bodas y lunas de miel.
También reúne propiedades con reconocimientos internacionales y trabaja con miembros del segmento de gestión de destinos, lo que permite conectar alojamiento y experiencias para quienes quieren conocer el país más allá de un hotel.
Para el viajero colombiano, Tejada resume la invitación de una manera sencilla: pasaporte, tiempo y ganas de descubrir un destino diferente. La conexión aérea planteada pasa por Panamá, desde donde Belize está a unas 2 horas y 20 minutos.
“Estamos tomando esta oportunidad de invitarles a visitar un país totalmente diferente”, afirma Ted Tejada.
Belize quiere que el viajero colombiano llegue por el arrecife, pero que se quede también por la selva, los vestigios mayas, la comida y la cultura. Una combinación que convierte al destino en una alternativa para quienes buscan experiencias de naturaleza, aventura, descanso y descubrimiento en un solo viaje.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes