Ya pasó la gala. Las luces se apagaron en Europa-Park, Alemania. Se entregaron más de 40 premios internacionales y los nombres de parques reconocidos globalmente se escucharon una vez más… pero esta vez, entre ellos sonó fuerte uno que nace en las montañas de Cundinamarca: el Parque Jaime Duque, ubicado en el municipio de Tocancipá, fue reconocido por la IAAPA Honors 2025 por su programa Work-Family-Life Balance, una iniciativa que demuestra que el bienestar también puede ser el corazón de una atracción.
Y sí, fue un reconocimiento grande. No por tamaño, ni por presupuesto, sino por visión. Por demostrar que una atracción turística también puede ser un lugar que cuida a quienes la hacen posible desde adentro.
Una historia que va más allá del entretenimiento
Quienes conocen el Parque Jaime Duque saben que no es un parque común. Desde sus inicios, hace ya 42 años, este lugar fue concebido como un proyecto social. Una fundación sin ánimo de lucro que invierte todas sus utilidades en ayudar a poblaciones vulnerables, preservar el medio ambiente y educar a través del entretenimiento.
Pero lo que hoy se celebra es algo más íntimo, más invisible y, al mismo tiempo, más poderoso: su forma de cuidar a su equipo humano. Un modelo de gestión que apuesta por el equilibrio entre trabajo, familia y vida personal. Un enfoque que, por ejemplo, redujo las renuncias voluntarias de 41 a solo 3 en un año. Un programa que escucha, adapta y responde a las necesidades reales de quienes trabajan ahí.
El premio de la industria más grande del mundo

La IAAPA (Asociación Global para la Industria de las Atracciones) no entrega reconocimientos al azar. Este es el organismo que agrupa a parques temáticos, acuáticos, zoológicos, museos y centros de entretenimiento familiar de más de 100 países. Y fue precisamente en su evento anual, los IAAPA Honors 2025, donde el Jaime Duque fue premiado entre gigantes del sector global.
El lugar del evento no fue menor: el icónico Europa-Park, en Alemania, que este año celebró 50 años de historia. Allí, en medio de pioneros del entretenimiento y líderes del sector, un parque de Tocancipá se llevó los aplausos por mostrar que la excelencia también se mide en humanidad.
Un parque que representa lo mejor de Colombia
Este galardón no es solo para una organización. Es una medalla para Cundinamarca, para Colombia, y para el turismo con propósito. Porque demuestra que no hace falta tener la montaña rusa más rápida del planeta para ser un referente mundial. A veces, basta con tener un propósito claro, una comunidad comprometida y una forma distinta de hacer las cosas.
Hoy, el Parque Jaime Duque representa una nueva cara de las atracciones en América Latina: aquella donde la diversión se combina con el impacto social, el entretenimiento con la educación, y el crecimiento con el bienestar colectivo.
Una historia que sigue escribiéndose
Desde la sabana cundinamarquesa, este parque le muestra al mundo que el turismo puede ser profundamente humano. Que una atracción bien gestionada no solo entretiene, sino que transforma. Que lo que empieza como un paseo familiar puede terminar como una lección de valores, propósito y futuro.
Y aunque el premio ya se entregó y la ceremonia quedó atrás, la verdadera celebración está aquí, en cada colaborador que sonríe con orgullo, en cada visitante que descubre que este no es solo un parque… es un proyecto de país.



































