Hace 23 años, en un rincón escondido del Caribe antioqueño, donde el bosque húmedo tropical se da la mano con la brisa marina, comenzó a crecer una semilla que transformaría la historia del turismo en Urabá. Esa semilla se llamaba Simona del Mar, un eco hotel que nació no solo del sueño de ofrecer hospedaje, sino del anhelo de sembrar esperanza, comunidad y sostenibilidad en una región con alma de paraíso.

Simona del Mar no solo fue pionero; fue faro. Desde entonces, ha sido testigo y protagonista del renacer turístico del Urabá antioqueño. Hoy, con una nueva imagen que refleja su esencia y proyección, se posiciona como un destino imperdible para quienes buscan mucho más que descanso: buscan una experiencia con sentido.
Ubicado entre cangrejos azules, osos perezosos y guacamayas que colorean el cielo al atardecer, Simona del Mar es una sinfonía de naturaleza, cultura y hospitalidad. Cada una de sus cabañas cuenta una historia distinta: desde la intimidad romántica de la «Oso perezoso», hasta la grandeza familiar de la «Gallineta», pasando por la esencia aventurera de la «Tucán» o la armonía silvestre de la «Guacamaya». Dormir aquí es como arrullarse en el corazón mismo de la selva.

Y es que Simona del Mar ha sabido entender que el turismo no solo se trata de ver paisajes, sino de sentirlos. De escuchar el susurro del mar mientras se disfruta de una comida que es puro arte: más de 60 preparaciones que rescatan los sabores del Caribe con un giro gourmet, pensadas para todos los paladares, desde el amante del pescado hasta el viajero vegano.

Para Beatriz Duque, fundadora y gerente de Simona del Mar, este proyecto ha sido una apuesta de vida. “Simona ha sido reconocida por los gremios y por sus visitantes que cada vez son más, gracias a un turismo que educa con su cultura sostenible”. Su visión ha llevado a este eco hotel a convertirse en un modelo de turismo consciente. «La gastronomía en Simona es del mar a la mesa: ahí mismo se produce lo que se consume, con productos frescos, ricos y de sabor genuino. Esto nos permite ser más exclusivos y dar un valor agregado a nuestra propuesta culinaria». Su compromiso con la sostenibilidad, la innovación y el respeto por la tierra ha hecho de Simona del Mar un verdadero paraíso que busca posicionarse como destino turístico de primer nivel en la región.

Pero Simona no se detiene. Con la fuerza de una ceiba, se ha ramificado hacia eventos, bodas y celebraciones en escenarios donde la naturaleza es la invitada de honor. Sus espacios modulares, sus bosques, su playa privada iluminada por faroles y flores silvestres, convierten cualquier ocasión en algo mágico.
Urabá, por su parte, ha despertado. El turismo en la región crece como río en temporada alta, fortalecido por proyectos estratégicos como Puerto Antioquia y la red vial 4G que lo conecta con Medellín en tan solo cuatro horas. Las carreteras ahora son arterias que bombean vida a pueblos vibrantes como Necoclí, Arboletes o Mutatá.

Según la Secretaría de Turismo de Antioquia, el Urabá ha experimentado un incremento del 30% en turistas en los últimos cinco años. Necoclí lidera con un 25,5% de actividad turística en la región, seguido de cerca por Arboletes (25%) y Mutatá (20,5%). En temporada alta, la ocupación hotelera alcanza el 75%, con un promedio del 42% en temporada baja, cifras que reflejan el dinamismo y potencial de este territorio.

Satena ha sido vital en este proceso de conexión territorial. La aerolínea estatal ofrece vuelos regulares que conectan las principales ciudades del país con Urabá, fortaleciendo la movilidad turística y permitiendo que cada vez más viajeros descubran este tesoro natural. Gracias a su conectividad aérea eficiente y constante, acceder a este edén es hoy más fácil que nunca y se convierte en un motor fundamental para el desarrollo turístico local. Satena ha tejido rutas que son verdaderos puentes a este destino biodiverso, facilitando la llegada de visitantes nacionales e internacionales y posicionando al Urabá como un nuevo epicentro turístico del Caribe colombiano.

Simona del Mar es hoy mucho más que un hotel. Es una declaración de amor por la tierra, por sus gentes, por el viaje responsable. Con el lema «¡Donde la naturaleza y la conciencia se encuentran!», este eco hotel invita a vivir de forma más consciente, conectando con el entorno y promoviendo un estilo de vida armonioso y sostenible. Es un santuario de biodiversidad donde se protege, se educa y se celebra la vida. Con el lanzamiento de su nueva marca, reafirma su compromiso con un turismo que transforma y enriquece, que deja huella en el corazón y no en la selva.

Ven a Simona del Mar. No solo te hospedarás. Te reencontrarás con lo esencial.
Porque en Urabá, la vida florece a orillas del mar.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes



































