Por años defendió, con orgullo paisa, que los colombianos eran “los más hospitalarios del mundo”. Hasta que México le enseñó otra lección. “Somos muy buenos —dice—, pero estos mexicanos tienen algo especial. Aman su historia, sus tradiciones, y eso lo transmiten en cada servicio”.
Habla con serenidad, pero detrás de sus palabras hay cifras, estrategia y una visión global que hoy tiene nombre propio: Hotel Presidente InterContinental Ciudad de México.
Álvaro Rey nació en Medellín. Lleva décadas en la industria hotelera internacional. Ha trabajado en Europa, ha abierto mercados imposibles y ha entendido algo que pocos comprenden: la hospitalidad no es solo servicio, es identidad.
Hoy, como Director Regional del Grupo Presidente InterContinental en México, lidera seis hoteles InterContinental en el país —Ciudad de México, Guadalajara, Puebla, Monterrey, Cozumel y Cancún— con más de 3.000 colaboradores. Solo en el hotel insignia de la capital mexicana, con 700 habitaciones, trabajan 1.250 personas.
Una ciudad que dejó de ser escala y se volvió destino
Durante años, la hotelería de lujo vivió del corporativo. 80% alojamiento, 20% gastronomía. Así era la regla.
Hoy la historia cambió.
En Ciudad de México, explica Rey, el mercado está “50-50 entre turismo y corporativo”. Después de la pandemia —cuando México no cerró completamente sus cielos y los hoteles estuvieron clausurados apenas tres meses— la ciudad se redescubrió.
“Antes era paso hacia las playas. Hoy la gente se queda tres o cuatro días”, cuenta.
Y el fenómeno no es solo ocupación. Es experiencia. Es consumo. Es gastronomía.
El Presidente InterContinental rompió el molde tradicional: ocho restaurantes en un hotel urbano, cuando lo usual son dos. Las familias mexicanas —abuelos, padres y nietos— llenan los salones cada fin de semana. Banquetes, congresos internacionales, bodas hindúes que duran cuatro días.
“Los hindúes se están casando cada dos semanas en Ciudad de México”, revela. Y no es una frase menor: es la evidencia de una estrategia global perfectamente ejecutada.
La conquista de mercados que nadie estaba buscando
Hace tres años, Álvaro Rey tomó una decisión poco cómoda: salir a buscar mercados que Latinoamérica no estaba tocando.
“¿Por qué no competir con Estambul, Madrid o Tokio?”, se preguntó.
Viajó con su equipo a Asia, Europa y Estados Unidos. Tocó puertas. Se sentó con embajadas. Invitó chefs. Dio clases de protocolo cultural a su personal. Diseñó menús específicos para huéspedes chinos, coreanos, árabes e hindúes.
“¿Qué le gusta al chino en el minibar? ¿Qué no se le puede servir a un huésped árabe? ¿Por qué el japonés quiere hojas verdes en el desayuno?”
El resultado: eventos internacionales de gran escala que hoy eligen México como sede.
Rey entiende algo fundamental: no basta atraer turistas, hay que prepararse para ellos.
Los premios que consolidan una visión

La estrategia dio frutos históricos. En 2025, el Hotel Presidente InterContinental Ciudad de México y su restaurante insignia, Chapulín, obtuvieron seis reconocimientos en los World Luxury Awards.
Entre ellos:
- Best Luxury City Hotel in Latin America
- Best Luxury Gourmet Hotel in Latin America
- Best Luxury Lifestyle Hotel in North America (primer hotel mexicano en lograrlo)
- Best Luxury Hotel Restaurant in North America (para Chapulín)
Más de 300.000 viajeros internacionales votan cada año. No es un premio de jurado cerrado: es la voz del huésped.
“La esencia de México, la historia del hotel y la pasión del equipo fueron claves”, afirma Rey.
Y la historia no termina ahí. Durante el IHG Ignite Summit 2025, realizado en el InterContinental Dubai Festival City, Álvaro Rey recibió el Sales Excellence Award mundial.
Bajo su liderazgo, el hotel alcanzó un RGI histórico de 132 y resultados financieros récord en sus 48 años de historia.
La hotelería del futuro: experiencias, no habitaciones
“La gente ya no viaja solo a dormir”, dice.
Hoy el huésped quiere trabajar remoto desde otra ciudad, tener un espacio privado, salir dos horas a explorar un mercado local, hacer un picnic organizado por el hotel o conocer cómo vive el residente.
La palabra clave es flexibilidad.
También equilibrio. “Todo el turismo es bueno si está bien manejado”, afirma sobre el turismo masivo. El secreto está en estructurar, planificar y no crecer desordenadamente.
Colombia: oportunidad gigantesca (pero con orden)
Cuando habla de Colombia, la voz se le transforma.
“Estamos en pañales, pero creciendo rápido”, dice. Y advierte: infraestructura, idiomas, disciplina de precios, rutas claras y educación al taxista son esenciales.
“No nos enloquezcamos con tarifas. Cuidemos al huésped como un bebé para que vuelva mañana”.
Desde México recomienda a sus visitantes descubrir pueblos, no solo capitales. Rutas, tradiciones, historia viva. “Tenemos nuestros propios San Miguel de Allende”, comenta en referencia a San Miguel de Allende.
Tres imperdibles de México según Álvaro Rey
- Ciudad de México – “Porque es poco conocida turísticamente y tiene muchísimo por descubrir”.
- Oaxaca – Tradición, mezcal, barro, telares y una de las cocinas más poderosas del país.
- San Miguel de Allende – Un pueblo convertido en joya.
El hombre detrás del ejecutivo
A pesar de los premios y cifras, Álvaro Rey no habla de sí mismo como protagonista. Habla de equipos. De educación. De visión colectiva.
“Trabajemos unidos. Hotelero, restaurantero, sector público. El turismo es generador de empleo y desarrollo”.
Ese es el sello de un hotelero que entiende que el lujo no es ostentación, es coherencia. Que sabe que la hospitalidad no es solo abrir una puerta, sino comprender culturas, anticipar necesidades y contar historias.
Desde Medellín hasta Dubái, pasando por Ciudad de México, Álvaro Rey ha demostrado que la hotelería es, ante todo, un acto profundamente humano.
Y que cuando se hace con pasión, estrategia y respeto por la identidad, el mundo entero termina tocando a la puerta.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes



































