La segunda edición del encuentro, prevista para el 24 de octubre, espera reunir a 1.000 asistentes, movilizar una inversión de $650 millones en producción y vincular a proveedores, artistas y empresas de la región Caribe.
Cartagena volverá a vestirse de blanco el próximo 24 de octubre. Diner en Blanc regresa a la ciudad con una segunda edición que combina gastronomía, moda, arte y cultura en una cena cuya ubicación solo se revela a los participantes en el último momento. Pero detrás de esta experiencia hay algo más que una puesta en escena: una apuesta por el talento local y por la capacidad de la ciudad para atraer visitantes a través de propuestas que conectan distintos sectores de su economía.
La organización proyecta la asistencia de 1.000 personas y una inversión cercana a los $650 millones en producción y montaje. Además, estima ingresos por aproximadamente $850 millones por concepto de entradas, cifras que dan cuenta de la dimensión que busca alcanzar el encuentro en esta nueva edición.
El componente turístico también tiene un peso importante. Se espera que el 60 % de los asistentes llegue desde otras ciudades de Colombia o desde el exterior. De ese grupo, alrededor del 10 % correspondería a visitantes internacionales, según las proyecciones de la organización.
Una experiencia que mueve la economía de Cartagena
La cena es el momento central, pero su preparación involucra a una cadena de proveedores y trabajadores de diferentes actividades. Para esta edición, Diner en Blanc contará con cerca de 30 proveedores, el 80 % de ellos locales, vinculados a la gastronomía, la decoración, las bebidas, el talento artístico y la producción.
La organización calcula, además, entre 200 y 250 empleos indirectos asociados a labores de logística, seguridad, transporte, catering, decoración y servicios turísticos, incluidos hoteles y restaurantes.
Para Paula Peña, vocera de Diner en Blanc Cartagena, el propósito es que la experiencia trascienda la noche de la cena y permita reconocer las capacidades de la región.
“Diner en Blanc ha evolucionado y esta segunda edición representa una oportunidad para seguir conectando la experiencia con el talento, los proveedores y los diferentes sectores que hacen parte de la economía de Cartagena”, señala Peña.
La intención, agrega, es que los participantes no solo disfruten del encuentro, sino que también descubran la oferta gastronómica, cultural, artística y turística del Caribe colombiano.
Fernando Montaño lleva su arte de Londres a Cartagena
Uno de los grandes atractivos culturales de esta edición será la participación de Fernando Montaño, artista colombiano británico y exbailarín del Royal Ballet, quien presentará por primera vez en Colombia su trabajo en las artes visuales, con una exposición de pinturas y esculturas en el Museo Histórico de Cartagena, ubicado en el antiguo Palacio de la Inquisición.
Entre las obras se encuentra HiKing, una escultura que saldrá por primera vez del Reino Unido para tener en Cartagena su debut internacional. La pieza explora la relación entre el ser humano y la naturaleza y representa un vínculo artístico entre Colombia y Gran Bretaña.
La exposición llega después de la primera muestra individual de Montaño en Gallery Marquess, en Mayfair, Londres, realizada en septiembre de 2026. Su presentación en Cartagena tiene, además, un significado personal: regresar al país donde nació para compartir una faceta distinta de su trayectoria.
“Mi regreso al país donde nací para exponer mi arte es profundamente emotivo para mí”, expresa el artista.
Montaño también ofrecerá una actuación benéfica especial durante la cena del 24 de octubre, en apoyo a UNICEF, como parte de una iniciativa que busca recaudar fondos para ayudar a niños y familias afectados por la emergencia.
Ocho puntos de encuentro y un destino por descubrir
El misterio sobre el lugar de la cena es parte de la identidad de Diner en Blanc. Los asistentes no conocerán con anticipación la ubicación final y deberán inscribirse con el líder de mesa con quien deseen compartir la experiencia para reunirse en uno de los ocho puntos establecidos en Cartagena.
Los lugares de encuentro y sus respectivos líderes serán:
- Casa Dictador: Mónica Arteaga y Alonso Herrán.
- Torre del Reloj: Juan Gabriel Pérez y Yezid Meneses.
- 4 Estaciones: Catalina Pérez y Santiago Uribe.
- Terraza Municipal: Alexandra Bonilla y Pedro Valero.
- Plaza de la Trinidad: Tachi Gallon, ELECTROLIT y GSK.
- Plaza de Santo Domingo: UNICEF, Loto del Sur y LATAM.
- Muelle de la Bodeguita: Juliana Cuartas y Karen Figueroa.
- Plaza de Santa Teresa: Carolina Paternina y Juan Carlos Rueda.
Desde estos puntos comenzará el recorrido hacia el lugar de la cena, en una dinámica que convierte la llegada en parte de la experiencia y reúne a los participantes alrededor de una misma expectativa.
Moda, artesanías y cultura con sello caribeño
El código de vestuario blanco también ha servido como escenario para visibilizar el trabajo de diseñadores y artesanos colombianos. Durante la primera edición, la venta de moda y accesorios superó los $120 millones, con la participación de creadores nacionales y comunidades artesanales de la región Caribe, entre ellas artesanos de San Jacinto vinculados a través de la Cámara de Comercio de Cartagena.
Para 2026, la programación contempla la participación de más de 80 artistas de la región y la vinculación de entre 10 y 15 marcas patrocinadoras, que se suman con distintas iniciativas.
Entre los aliados figura LATAM Airlines, que, a través de su fundación, apoya la entrega de souvenirs durante el encuentro.
La apuesta cultural también cuenta con la participación de entidades locales y regionales. La Secretaría de Turismo de Cartagena se vinculó con el propósito de involucrar a sus afiliados, mientras que la Alcaldía de Barranquilla aportará un componente cultural y folclórico relacionado con el Carnaval. También participan las escuelas de Bellas Artes de Cartagena y la Filarmónica de Cartagena.
Teresa Margarita Londoño Zurek, secretaria de Turismo de Cartagena, destaca la importancia de ampliar la manera en que se presenta la ciudad ante quienes la visitan.
“Cartagena tiene una oferta que va mucho más allá de sus atractivos tradicionales”, afirma. Para la funcionaria, las iniciativas que reúnen turismo, cultura, gastronomía y talento contribuyen a mostrar la diversidad de la ciudad y a generar conexiones con viajeros nacionales e internacionales.
Turismo y proyección internacional
La llegada prevista de visitantes de otras ciudades y países abre una oportunidad para los establecimientos y prestadores de servicios turísticos de Cartagena. Hoteles, restaurantes, transportadores y otros negocios pueden beneficiarse de una experiencia que invita a prolongar la visita y a conocer diferentes expresiones de la ciudad.
En su primera edición, Diner en Blanc Cartagena alcanzó una visibilidad mediática y digital valorada por la organización en más de $580 millones, a través de medios locales e internacionales, redes sociales y embajadores de marca.
Para esta segunda convocatoria, la intención es ampliar ese alcance y posicionar la experiencia como un encuentro capaz de conectar la oferta cultural y empresarial de Cartagena con nuevas audiencias.
Una apuesta social que también mira a la niñez
El componente social forma parte de la agenda de este año. La organización espera la participación de hasta 20 fundaciones que apoyan a la niñez afectada por el terremoto, además de aliados como UNICEF y Colombia con Corazón.
También proyecta destinar el 30 % de las ganancias a la Fundación Colombia con Corazón, de la mano de UNICEF. El monto definitivo se establecerá después del evento, una vez se conozca el número de entradas efectivamente vendidas y se consoliden los resultados financieros.
Con esta segunda edición, Diner en Blanc Cartagena busca consolidar una experiencia en la que la gastronomía y el encuentro social se relacionan con el arte, la moda, el turismo y el trabajo de proveedores locales. Una noche de vestuario blanco que, más allá de su carácter escénico, aspira a poner en primer plano a las personas, las empresas y las expresiones culturales que dan identidad a la región Caribe.
Como resume Paula Peña, el valor de la iniciativa está en “la capacidad de conectar cultura, empresa y ciudad en una experiencia que deja huella”.



































