En Cartagena, cada calle cuenta una historia y cada rincón respira siglos de cultura, color y vida. Es un destino donde el pasado colonial se mezcla con una energía contemporánea vibrante, creando una atmósfera única que cautiva desde el primer instante. Caminar por sus barrios, especialmente por Getsemaní, es sumergirse en un universo de arte, tradición y autenticidad que convierte cualquier viaje en una experiencia memorable.
En este escenario de transformación constante, nace Four Seasons Hotel and Residences Cartagena, una propuesta que no solo eleva el estándar del lujo, sino que dialoga profundamente con la esencia de la ciudad. Aquí, un conjunto de edificios emblemáticos ha sido cuidadosamente restaurado para dar paso a una experiencia donde la historia y la modernidad conviven en perfecta armonía, creando una atmósfera de elegancia atemporal y hospitalidad genuina.
Este nuevo capítulo marca además un hito para Four Seasons Hotels and Resorts, que suma esta propiedad a su presencia en Colombia junto a sus hoteles en Bogotá y Casa Medina, consolidando su apuesta por destinos con identidad y carácter.
La ubicación es, en sí misma, un privilegio. A pocos pasos de la Ciudad Amurallada de Cartagena, frente al verde del Parque Centenario y junto al icónico Camellón de los Mártires, el hotel se integra de forma natural al pulso contemporáneo de la ciudad, mientras el cercano centro de convenciones lo conecta con el mundo de los negocios y los grandes encuentros.

Pero lo que realmente define esta experiencia es su alma. Tras varios años de restauración meticulosa, el hotel emerge como una interpretación moderna del patrimonio cartagenero. Colores, texturas y materiales evocan el espíritu caribeño, mientras cada espacio cuenta una historia. En el corazón del proyecto late la visión del reconocido diseñador francés François Catroux, cuya capacidad para fusionar elegancia y confort alcanza aquí una de sus últimas y más significativas expresiones, especialmente en el antiguo Club Cartagena y en las suites insignia.
El proyecto reúne además a un equipo creativo de talla internacional: WATG, Wimberly Interiors, SBM Interior Design y AvroKO en los conceptos gastronómicos, junto a Enea Garden Design liderado por la paisajista colombiana Carolina Jaimes y Lang Lighting Design en iluminación. A esta sinfonía de talento se suman artistas y artesanos locales como Alejandro Hernández, Eloin Rivera, Miguel Cárdenas y Poli Mallarino, quienes aportan identidad y autenticidad a cada rincón.
El hotel cuenta con 131 alojamientos, entre ellos una exclusiva colección de 27 habitaciones y suites de estilo colonial ubicadas en edificios históricos. En estos espacios, los elementos arquitectónicos originales dialogan con mobiliario hecho a medida y detalles artesanales, reflejando una fusión entre el carácter colonial español y la elegancia contemporánea. La Suite Catroux, como joya de la corona, ofrece acceso privado por elevador, dos habitaciones y una terraza con una fuente de cerámica artesanal de inspiración morisca creada por María Cecilia Franco Berón.
Las habitaciones contemporáneas, conectadas por pasillos encantadores y patios interiores, presentan una estética más depurada que refleja la Cartagena actual: paletas suaves, arte cuidadosamente seleccionado y piezas únicas que convierten cada estancia en una experiencia sensorial.
Además, el hotel alberga un número limitado de residencias privadas diseñadas por Rodriguez Valencia Arquitectos, pensadas para quienes buscan un estilo de vida sofisticado con acceso total a los servicios y amenidades de Four Seasons.
La experiencia culinaria es, sin duda, uno de sus grandes protagonistas. Con ocho restaurantes y bares, el hotel se posiciona como un destino gastronómico en sí mismo. Desde The Grand Grill, que reinterpreta el steakhouse clásico con cortes premium y mariscos, hasta Bar Lelarge, con una coctelería que celebra frutas locales con influencia cubana. Café Rialto rinde homenaje al café colombiano de especialidad, mientras Pizzeria Della Chiesa rescata la historia del lugar con auténtica pizza napolitana.
El misterio y la exclusividad llegan con El Aljibe, el primer speakeasy de la ciudad, un rincón oculto para disfrutar cocteles de autor. Las mañanas comienzan en El Patio del Limonar, con un buffet que celebra sabores locales e internacionales, y los atardeceres encuentran su escenario perfecto en El Palmar, un rooftop con vistas panorámicas de 360 grados donde el Caribe se vive desde las alturas. Todo converge en Atrio, el corazón social del hotel, un lobby vibrante bajo un imponente techo de cristal.
El bienestar también tiene su santuario en Umari Spa, ubicado en un edificio histórico restaurado. Inspirado en la planta umari, este espacio propone una experiencia de relajación que combina botánicos colombianos y tradiciones ancestrales. Con seis cabinas, suite para parejas, salón de belleza, vapor y gimnasio 24 horas, invita a reconectar con el cuerpo y la mente. Las dos piscinas en la azotea, con vistas a la ciudad y el puerto, completan este refugio de calma.
Para eventos y celebraciones, el hotel despliega escenarios memorables. El Salón de Baile de la Veracruz, con capacidad para 300 invitados, impresiona con su arquitectura restaurada, lámparas modernas y una cúpula de ladrillo con fresco centenario. El salón Centenario, más íntimo, ofrece vistas privilegiadas hacia la torre del reloj, mientras la sala LeLarge y otros espacios complementan la oferta para reuniones ejecutivas o encuentros privados. Las terrazas elevadas se convierten en el escenario perfecto para cocteles y cenas bajo el cielo cartagenero.
Con motivo de su apertura, el hotel presenta atractivas ofertas como un 20% de descuento con desayuno diario, la opción de cuarta noche sin costo en estancias prolongadas y paquetes que incluyen créditos para experiencias gastronómicas y de bienestar.
Más que un hotel, Four Seasons Hotel and Residences Cartagena es una invitación a vivir la ciudad desde otra perspectiva. A perderse en sus calles, a dejarse sorprender por su historia y a regresar a un espacio donde cada detalle ha sido pensado para emocionar.
Porque en Cartagena, el lujo no solo se mide en lo que se ve… sino en todo lo que se siente.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes



































