Confieso que hay lugares que uno descubre por trabajo… y termina recomendando con entusiasmo genuino. Eso me pasó la primera vez que crucé la puerta del nuevo local de La Rana Dorada en el corazón de Usaquén.
Como periodista de viajes he visitado bares, cervecerías y restaurantes en distintos países, pero hay sitios que logran algo difícil: crear una experiencia que se siente auténtica desde el primer momento. Aquí, en un pub de 300 metros cuadrados ubicado en la Calle 118A # 6A – 40, la sensación es clara: Bogotá acaba de ganar un nuevo punto de encuentro.
La historia detrás de esta apertura es interesante. La Rana Dorada, una de las cervecerías artesanales más premiadas de Latinoamérica y líder en Panamá, aterrizó en Colombia gracias a una alianza con Pola del Pub y Irish Pub. Sus cervezas ahora se producirán en Tocancipá, con una producción inicial de 130 barriles mensuales.
Pero más allá de los números y la expansión regional, lo que realmente me atrapó fue el ambiente.

Un pub con carácter en medio de Bogotá
Entrar al lugar es como descubrir un espacio lleno de personalidad. La decoración tiene un diseño muy tradicional, con cuadros de ranas muy atractivos, detalles decorativos que hacen honor a la identidad de la marca y algunas antigüedades que le dan al lugar un aire acogedor y auténtico.
El espacio combina mesas largas para grupos, rincones perfectos para parejas y un jardín cervecero donde la conversación fluye tan fácil como la cerveza.
Esa noche vi de todo: amigos jugando bolirana, parejas compartiendo pizza, grupos probando distintas cervezas mientras un DJ mezclaba vinilos en vivo. Es uno de esos lugares donde nadie parece tener prisa.
La cerveza que puso a hablar a América
No es casualidad que la marca llegue con tanta expectativa. En 2024 fue reconocida como “la mejor cerveza de América” en la Copa de Cervezas de América, además de acumular premios internacionales en Inglaterra, Guatemala, Corea y Australia.
En Bogotá debutan con dos de sus etiquetas más reconocidas.
La primera es Blanche, una cerveza de trigo estilo Witbier con cáscara de naranja, cilantro y limonaria. Es ligera, fresca y sorprendentemente aromática. Ideal para una tarde larga.
La segunda es la IPA, más intensa, con notas a caramelo, cítricos y flores, pero con un amargor equilibrado que la hace muy fácil de disfrutar incluso para quienes no son fanáticos extremos del lúpulo.
Las pizzas que nadie esperaba… y que todos terminan pidiendo
Pero hay algo que terminó robándose parte del protagonismo: la comida.
La carta fue diseñada por el pizzero napolitano Angelo Doganieri, quien creó recetas originales preparadas en horno de leña con masa madre.
Probé una de las más comentadas: la chicken taco, con pollo y chipotle. Suena atrevida… y lo es. Pero funciona. La masa tiene ese equilibrio perfecto entre crujiente y aireada que solo se logra con fermentación bien hecha.
Es el tipo de pizza que uno empieza compartiendo… y termina peleando por el último pedazo.
Una rana con propósito
El nombre del lugar también tiene una historia bonita. La marca está inspirada en la rana dorada panameña, una especie en peligro de extinción considerada símbolo de buena suerte y prosperidad. Parte de las ventas de cada cerveza ayudan a dar visibilidad a su conservación.
Ese detalle le da al proyecto algo más que sabor: también propósito.
Un nuevo plan obligado en Bogotá
Después de pasar varias horas allí —entre cerveza, pizza y conversaciones largas— salí con una conclusión clara: este lugar tiene todo para convertirse en uno de los nuevos favoritos de la ciudad.
Porque funciona para casi cualquier plan.
Una cita en pareja.
Una salida con amigos.
Un plan relajado en familia.
O incluso una tarde solo, disfrutando buena música y una cerveza bien hecha.
En una ciudad donde siempre estamos buscando nuevos espacios para desconectarnos, el nuevo pub de La Rana Dorada en Usaquén se siente como un pequeño descubrimiento.
Y si me preguntan como periodista de viajes…
les diría algo simple: “vayan con tiempo”.
Y si quieren llevarse un recuerdo de la experiencia, también pueden encontrar camisetas del lugar, un souvenir único para recordar esta visita.
Porque cuando llega la primera cerveza… lo último que uno quiere es irse. 🍺🐸
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes