La evolución de los congresos, convenciones y encuentros corporativos está cambiando las reglas del turismo de reuniones. Hoy, la industria tiene el reto de ofrecer experiencias a la medida y conectar a todos los actores de la cadena turística.
El turismo de reuniones ya no se limita a reservar un salón, disponer unas mesas y organizar una agenda. Detrás de cada congreso, convención o encuentro empresarial hay expectativas distintas, necesidades particulares y una búsqueda cada vez mayor de experiencias que aporten valor a quienes participan.
Ese cambio está llevando a la industria hotelera y a los diferentes actores del sector a replantear la manera de diseñar, ofrecer y acompañar los eventos. No es lo mismo recibir un congreso académico que una reunión corporativa o un encuentro social. Cada grupo tiene su propio propósito y, por tanto, necesita una propuesta que responda a sus características.
Precisamente, esta fue una de las reflexiones que marcó el encuentro “La receta para hacer negocios”, realizado en Hilton Bogotá Corferias, donde representantes de Fenalco, Cotelco, el Instituto Distrital de Turismo (IDT), Ágora y Corferias compartieron sus perspectivas sobre las oportunidades y los desafíos que enfrenta Bogotá en el turismo de grupos.
La conversación puso sobre la mesa una realidad: la competitividad de un destino no depende únicamente de su infraestructura, sino también de la capacidad de conectar a quienes hacen posible cada encuentro. Hoteles, recintos feriales, agencias, operadores y proveedores tienen responsabilidades diferentes, pero todos intervienen en la experiencia final del visitante.
Durante el espacio se plantearon cuatro ingredientes fundamentales para entender esta nueva dinámica: personas, espacios, experiencias y oportunidades. Cuatro elementos que, al trabajar de manera integrada, pueden convertir una reunión en algo que trascienda la agenda prevista y abra nuevas posibilidades de relacionamiento y negocios.
Para Pierre Kranzle, gerente general de Hilton Bogotá Corferias, el desafío está en comprender que cada encuentro tiene una identidad propia y que el servicio hotelero debe estar a la altura de esas expectativas.
“Un encuentro exitoso requiere mucho más que un espacio disponible. Las personas, los servicios, las experiencias y las condiciones que ofrece el destino deben conectarse para responder al propósito de cada grupo”, afirmó Kranzle.
El directivo también destacó que esa articulación permite que una reunión vaya más allá de su programación y se convierta en una oportunidad para generar conexiones y negocios.
Desde la operación hotelera, esto supone trabajar con propuestas flexibles, atención personalizada, alternativas gastronómicas y espacios que puedan adaptarse a las características de cada evento. La experiencia comienza mucho antes de que los asistentes lleguen al salón y continúa más allá de las actividades programadas.
Bogotá necesita una industria conectada
Pero el reto no termina en las puertas de los hoteles. La experiencia de un grupo también depende de la conectividad de la ciudad, la oferta gastronómica y cultural, los recintos especializados y la capacidad de los operadores y agencias para responder de manera coordinada.
En otras palabras, el turismo de reuniones exige una visión de destino. La calidad de un evento no se mide exclusivamente por su organización, sino también por lo que la ciudad puede ofrecer a quienes llegan para participar en él.
En ese contexto, la ubicación de Hilton Bogotá Corferias, junto a Corferias y Ágora Bogotá, representa una conexión estratégica entre alojamiento, reuniones, gastronomía y espacios para encuentros empresariales.
El crecimiento y la transformación del turismo de grupos plantean así una oportunidad para Bogotá, pero también una responsabilidad para toda la industria: entender mejor a sus clientes, trabajar de manera articulada y construir experiencias que respondan a las nuevas expectativas del mercado.
Porque recibir un congreso o una convención es apenas el comienzo. El verdadero desafío está en lograr que cada encuentro deje conexiones, experiencias y oportunidades que también beneficien al destino.
