La ambientalista y conservacionista llega a la dirección de Parques Nacionales Naturales con una trayectoria marcada por la defensa de los océanos y el reto de proteger algunos de los territorios más biodiversos —y más amenazados— del país.
Colombia le ha confiado una de las responsabilidades más exigentes en materia de conservación ambiental a una mujer que ha dedicado buena parte de su vida a explorar, estudiar y defender la naturaleza. Sandra Bessudo asumirá la dirección de Parques Nacionales Naturales, una entidad que custodia algunos de los ecosistemas más valiosos del planeta y que, al mismo tiempo, enfrenta enormes desafíos derivados de la deforestación, la minería ilegal, el cambio climático y la presión de economías ilícitas sobre áreas protegidas.
Su nombre está estrechamente ligado al océano. Durante décadas, Bessudo se convirtió en una de las voces más reconocidas en la defensa de la biodiversidad marina colombiana, promoviendo la investigación científica y la conservación de especies que habitan en aguas del Pacífico. Como fundadora de la Fundación Malpelo y Otros Ecosistemas Marinos, impulsó iniciativas que trascendieron las fronteras nacionales y posicionaron a Colombia como referente internacional en la protección de ecosistemas oceánicos de extraordinario valor ecológico.
Su trabajo fue determinante para consolidar la importancia del Santuario de Fauna y Flora Malpelo, considerado uno de los refugios marinos más importantes del mundo. Allí, tiburones martillo, mantarrayas, atunes y decenas de especies encuentran un espacio esencial para su supervivencia, convirtiendo este santuario en un símbolo de la riqueza natural colombiana y del compromiso con la conservación.
Pero su experiencia no se limita al trabajo de campo. También ha ocupado cargos estratégicos dentro del Estado, donde impulsó políticas relacionadas con la biodiversidad, la cooperación internacional y el desarrollo sostenible. Esa combinación entre conocimiento científico, gestión pública y capacidad de articulación será clave en la nueva etapa que inicia al frente de Parques Nacionales Naturales.
El reto que recibe no es menor. Colombia alberga más de sesenta áreas protegidas entre parques terrestres y marinos, muchos de ellos ubicados en regiones donde confluyen conflictos sociales, intereses económicos ilegales y una creciente presión sobre los recursos naturales. En varios parques amazónicos, la deforestación continúa avanzando; en otras zonas, la minería ilegal, los cultivos ilícitos y la presencia de grupos armados ponen en riesgo ecosistemas únicos y dificultan la labor de los guardaparques.
Precisamente, fortalecer la presencia institucional en estos territorios y brindar mejores condiciones a quienes trabajan diariamente en la protección de la biodiversidad será uno de los grandes desafíos de esta nueva administración. Los guardaparques representan la primera línea de defensa del patrimonio natural colombiano y requieren mayores herramientas, respaldo institucional y seguridad para desarrollar su labor.
La llegada de Sandra Bessudo también envía un mensaje sobre la importancia que el nuevo gobierno busca otorgar a la agenda ambiental. Su perfil técnico, su reconocimiento internacional y su experiencia en conservación generan expectativas sobre una gestión enfocada en la ciencia, la protección de los ecosistemas y la construcción de alianzas con comunidades, organizaciones ambientales y organismos internacionales.
Más allá de los nombramientos, el verdadero desafío será traducir esa experiencia en resultados concretos para un país considerado uno de los más biodiversos del mundo. La conservación ya no es únicamente una tarea ambiental; también representa una estrategia para garantizar agua, seguridad alimentaria, desarrollo sostenible y resiliencia frente al cambio climático.
Sandra Bessudo inicia ahora una nueva inmersión. Esta vez no será bajo las aguas del Pacífico, sino en la compleja realidad de los parques nacionales colombianos, donde cada decisión tendrá impacto sobre millones de hectáreas de bosques, selvas, montañas, arrecifes y especies que convierten a Colombia en una de las mayores potencias de biodiversidad del planeta. Su mayor desafío será demostrar que proteger la naturaleza también es una forma de construir el futuro del país.
Por: Carlos Amaya
