Hay un nuevo pulso recorriendo Colombia. Se siente en las calles vibrantes de Bogotá, en las playas luminosas de San Andrés, en la energía urbana de Antioquia y en las murallas cálidas de Bolívar. Es el ritmo de una nueva generación de viajeros internacionales que ya no busca únicamente conocer un destino, sino vivirlo, sentirlo y convertirlo en experiencia.
Las cifras más recientes presentadas por ANATO y basadas en datos de Migración Colombia muestran que el turismo internacional hacia el país atraviesa un cambio profundo, marcado por nuevas edades, nuevas dinámicas y nuevas formas de viajar.
Durante el primer trimestre de 2026, Colombia recibió 1,36 millones de visitantes extranjeros no residentes, lo que representa un crecimiento del 4,4% frente al mismo periodo de 2025. Más allá de la cifra, el dato revela una transformación silenciosa pero contundente: el turismo internacional en Colombia ahora está siendo impulsado principalmente por generaciones jóvenes y viajeros en edad productiva.
Un país que conecta con las nuevas generaciones
El 65,2% de los visitantes internacionales tiene entre 18 y 49 años. La mayor participación corresponde al segmento entre 30 y 39 años, con un 25,6%, seguido por los viajeros entre 18 y 29 años con el 21,2%, y el rango entre 40 y 49 años con el 18,4%.
Son viajeros que buscan mucho más que fotografías. Quieren gastronomía auténtica, experiencias culturales, naturaleza, tecnología, bienestar y conexiones reales con los destinos. Colombia parece haber entendido ese lenguaje.
El crecimiento más acelerado se presentó precisamente en los segmentos jóvenes. Los viajeros entre 18 y 29 años aumentaron un 9,2%, mientras que el grupo entre 0 y 17 años creció un 10,4%. En contraste, los visitantes mayores de 50 años registraron incrementos inferiores al 2%, confirmando que la nueva fuerza del turismo internacional está en las generaciones emergentes.
“Estamos viendo una consolidación muy importante de un perfil de turista en el segmento de edad productiva. Que más del 65% de nuestros visitantes esté entre los 18 y 49 años es una señal clara de que Colombia es hoy un destino vibrante, capaz de ofrecer las experiencias de alto valor que buscan las generaciones con mayor capacidad de consumo”, explicó Paula Cortés Calle.
Mujeres viajeras impulsan una nueva dinámica
El cambio también se refleja en el comportamiento de género. Aunque los hombres siguen representando la mayoría de los visitantes internacionales con el 53,6%, el crecimiento de las mujeres extranjeras alcanzó el 6,2%, superando ampliamente el aumento del 2,9% registrado por los hombres.
La participación femenina se fortalece especialmente en los segmentos más jóvenes. Las mujeres representan el 50,3% de los viajeros entre 0 y 17 años y el 52,8% entre los 18 y 29 años, una señal de cómo el turismo femenino gana cada vez más protagonismo dentro de las decisiones de viaje internacionales.
Mientras tanto, en las edades productivas de mayor consolidación económica predominan los hombres: representan el 55,5% entre los 30 y 39 años, el 58,9% entre los 40 y 49 años y el 56,4% entre los 50 y 59 años.
Los destinos que siguen conquistando al mundo
Las preferencias también dibujan el mapa turístico actual del país. Tanto hombres como mujeres mantienen una fuerte concentración en los principales destinos colombianos.
Entre las mujeres extranjeras, el 35% eligió Bogotá, el 23% Antioquia y el 22% Bolívar. Luego aparecen San Andrés y Valle del Cauca, ambos con una participación del 4%.
En el caso de los hombres, Bogotá lidera con el 36%, seguida por Antioquia con el 25%, Bolívar con el 18%, Valle del Cauca con el 5% y San Andrés con el 3%.
Son territorios que hoy representan distintas formas de descubrir Colombia: desde la cultura urbana y gastronómica hasta el Caribe, la música, la biodiversidad y el turismo experiencial que cada vez gana más fuerza.
Colombia entra en una nueva etapa turística
Lo que revelan estas cifras no es únicamente un aumento de visitantes. Revelan que Colombia está cambiando su posición en el mapa global del turismo.
El país ya no es visto solamente como un destino emergente, sino como un lugar capaz de conectar emocionalmente con viajeros jóvenes, activos, digitales y en búsqueda de experiencias transformadoras. Un turismo que consume más cultura, más naturaleza y más autenticidad.
La transformación ya comenzó. Y las nuevas generaciones parecen haber elegido a Colombia como uno de los escenarios donde quieren vivir sus próximas historias.
