En Colombia, septiembre no huele a flores, huele a planes compartidos. A cenas improvisadas, risas que se alargan hasta la madrugada, besos que saben a maracuyá y abrazos con sabor a queso madurado. Es el mes del Amor y la Amistad, y más que una fecha, es una excusa para detenernos, mirar a quien tenemos al frente y decirle: gracias por estar.
Y si hay algo que acompaña bien una conversación honesta o un reencuentro esperado, es una copa de vino. No un vino solemne, ni uno reservado solo para ocasiones especiales. Uno que se deje querer, que sea amable, fresco y tenga esa magia que convierte cualquier tarde en recuerdo. Ese vino se llama Pinta Negra.
Un brindis con nombre propio
Pinta Negra no es un vino que imponga, es un vino que invita. Elaborado en la región de Torres Vedras, en Portugal, y creado en la bodega AdegaMãe, este vino tiene alma atlántica y corazón campesino. Nació como un tributo a Manuela Alves, madre de los fundadores del Grupo Riberalves, y su nombre evoca más que una etiqueta: evoca historia, herencia, y la alegría sencilla de compartir.
Es un vino joven, sí, pero no inmaduro. Tiene ese carácter juguetón que lo hace perfecto para brindar con amigos de toda la vida o para acompañar una noche íntima sin necesidad de pretextos.
Amor con acento portugués
Para los que celebran el amor, Pinta Negra Blanco es una elección que se siente como un susurro al oído. Ligero, fresco y con una mineralidad que despierta el paladar, este vino es ideal para cenas con mariscos, pescados al horno o incluso ese ceviche que solo tú sabes preparar.
Una idea para hacerlo aún más especial: escribe un mensaje secreto en la base de la copa. Un «te amo», un recuerdo compartido o una promesa futura. Imagina ese momento en que tu pareja descubre la sorpresa al fondo de su copa, entre risas y miradas cómplices. Eso no lo logra cualquier vino.
Otra opción más sentimental es jugar a “recuerdos en cada brindis”: por cada sorbo, se comparte una anécdota. El primer viaje, la primera pelea, el primer «te extraño» dicho con miedo. Porque amar también es recordar y celebrar lo que se ha construido juntos.

Amistades con cuerpo y alma
Ahora, si de celebrar con amigos se trata, el Pinta Negra Tinto entra en escena como un invitado bienvenido a cualquier plan. Su sabor acompaña desde un asado en la terraza hasta una noche de karaoke en casa. Va perfecto con pizzas, pastas, quesos y carnes a la parrilla, pero sobre todo, con buena compañía.
¿Una dinámica para romper el hielo? Una ronda de «verdad o reto con brindis», donde cada copa sirve para decir lo que normalmente se calla, o para animarse a hacer lo que no se atreve. También se puede jugar a “adivina el sabor”, con bocados a ciegas y risas aseguradas al intentar descubrir cómo cambian los matices del vino con cada ingrediente.
Pinta Negra: el vino que acompaña, no que exige
Hay vinos que llegan con manual de uso. Pinta Negra no. Es el vino que te mira desde la mesa con una sonrisa, el que se abre sin pretensiones y se disfruta sin etiquetas. No importa si sabes de enología o si apenas distingues entre tinto y blanco. Pinta Negra está hecho para estar ahí, donde hay una historia por contar, una amistad por celebrar o un amor por alimentar.
Y en este septiembre que nos recuerda la importancia de mirar al otro con afecto, vale la pena brindar con algo que también tiene historia. Con algo que viene del otro lado del océano, pero que parece haber sido creado para momentos como este.
Así que destapa la botella, sirve las copas y haz ese brindis que llevas tiempo postergando. Porque celebrar el Amor y la Amistad no necesita fecha exacta, pero sí necesita intención. Y si viene acompañado de un buen vino, mucho mejor.
Pinta Negra – Porque cada brindis merece un vino con alma.
Disponible en Colombia para quienes saben que el amor (y la amistad) también se sirve en copa.