Bogotá no solo está cocinando sabores: está cocinando futuro. En un sector que ha sabido sobrevivir a crisis, reinventarse a contrarreloj y levantarse tras cada sacudida económica, llega una nueva oportunidad para crecer, aprender y consolidarse. El Summit de Restaurantes Bogotá Región, organizado por Acodrés, será mucho más que un congreso: será una conversación urgente sobre el presente y el destino de la industria gastronómica colombiana.
Durante los días 1 y 2 de septiembre, en el restaurante Campo dei Fiori, empresarios, emprendedores, mentores, proveedores, autoridades y expertos se encontrarán cara a cara para construir lo que podría ser el gran salto de calidad del sector. Con México como país invitado, y la presencia estelar de Jack Sourasky Olmos, presidente de CANIRAC y una de las voces más influyentes del gremio restaurador latinoamericano, el evento promete ser una inyección de experiencia, herramientas y visión.
Pero el verdadero plato fuerte de este encuentro no está solo en el cartel de invitados, sino en la intención que lo impulsa: revitalizar el sector gastronómico local a través del conocimiento, la organización y el trabajo gremial.
Más que recetas: la gastronomía como motor de desarrollo
La directora ejecutiva de Acodrés Bogotá Región, Liliana Montaño, lo tiene claro: el futuro de la industria no se construye solo desde los fogones. Se construye también desde la formalización, la capacitación, el entendimiento profundo del negocio y la capacidad de adaptación a modelos más eficientes, sostenibles y competitivos.
Y si alguien puede hablar con propiedad sobre esto, es México. Su industria gastronómica no solo es reconocida globalmente por su riqueza culinaria, sino por haber logrado una profesionalización ejemplar en todos los eslabones de la cadena. Restaurantes organizados en clústeres, formación constante, políticas públicas articuladas y uso intensivo de herramientas digitales para operar de forma eficiente son parte del modelo que ha permitido su expansión internacional.
En palabras de Montaño, “México ha logrado lo que queremos para Bogotá: una industria sólida, rentable, con estándares de calidad, respaldo gremial y visión de largo plazo”.
Bogotá, en busca de una identidad gastronómica fuerte
Aunque Bogotá concentra el 80% de los negocios del sector en Colombia, aún enfrenta desafíos críticos: baja formalización, brechas en la administración, poca articulación gremial y falta de acceso a herramientas que optimicen la operación. Por eso, este Summit no es una actividad más del calendario: es una oportunidad de sacudir estructuras, de actualizar miradas y de invitar al gremio a pensarse colectivamente.
El evento será un espacio de diálogo abierto sobre tendencias globales, herramientas digitales, sostenibilidad económica, innovación en modelos de gestión y políticas públicas que marcan el rumbo de la gastronomía en la región. Pero también será, como lo define su organizadora, un punto de encuentro para reconocerse entre pares, fortalecer vínculos y construir confianza en un sector que necesita verse como comunidad.
Más de 150 actores del ecosistema restaurador —desde empresarios consolidados hasta nuevos talentos— tendrán la posibilidad de generar conexiones estratégicas, acceder a mentorías, conocer soluciones concretas a sus retos operativos y visibilizar sus propuestas frente a una audiencia calificada.
La experiencia como ingrediente principal
En el menú del Summit no hay espacio para improvisaciones. Cada detalle está pensado para dejar huella: desde la elección del lugar —Campo dei Fiori, un ícono de la cocina con historia— hasta la curaduría de conferencias, paneles y sesiones prácticas diseñadas para aportar valor real.
Jack Sourasky Olmos no solo llega como representante de un país con una de las gastronomías más poderosas del continente. Llega como el portavoz de un modelo replicable, que ha sabido equilibrar tradición, eficiencia, escalabilidad y sostenibilidad. Su intervención no será solo inspiradora, sino reveladora para quienes buscan entender cómo se convierte un restaurante en una marca fuerte, en una experiencia que trasciende el plato.
Una Bogotá Región que se une para ser referente
El reto es grande: consolidar a Bogotá como un destino gastronómico competitivo, innovador y con voz propia. Para lograrlo, Acodrés le apuesta a construir un sector con identidad gremial, que comprenda la fuerza de hablar con una sola voz y de defender intereses comunes en medio de un mercado cambiante.
“Este Summit nos dará una visión del futuro del sector. Vamos a hablar de las oportunidades, de lo que necesitamos mejorar y de cómo podemos proyectarnos a nivel nacional e internacional. Es el momento de fortalecernos como gremio y dar un salto de calidad colectivo”, afirma Montaño.
A fin de cuentas, se trata de más que negocios: se trata de personas, de familias que viven de su restaurante, de jóvenes que sueñan con su primera cocina, de proveedores que trabajan cada día para cumplir, de una cadena de valor que necesita fortalecerse desde adentro para resistir, reinventarse y volar.
Y para eso, hay que sentarse a la mesa.
