Cuando mayo florece en Colombia, no solo renacen las buganvilias en los jardines de los municipios cundinamarqueses. También brotan abrazos, gratitud y ese anhelo profundo de regalarle a mamá algo más que flores: tiempo, memoria y descanso. En este 2024, más de un millón de viajeros se movilizaron por las vías del país durante el fin de semana del Día de la Madre, pero muchos no cruzaron grandes distancias. A tan solo dos o tres horas de Bogotá, se gestan momentos inolvidables, gracias a una propuesta turística con sentido humano, liderada por la Caja de Compensación Familiar Compensar.
Porque en tiempos donde el reloj corre más rápido que el afecto, tomarse una pausa para honrar a quien ha dado todo —vida, cuidado, consuelo— se convierte en un acto poderoso. Y qué mejor manera de hacerlo que con una escapada que no solo reconecte con la naturaleza, el agua o el sol, sino también con la esencia del amor materno.
Primera parada: Villeta, donde el verde cura el alma
A tan solo 90 minutos de la capital, se encuentra Las Palmeras, un refugio de naturaleza y tranquilidad donde el canto de los pájaros reemplaza al ruido de los motores. Este centro vacacional, enclavado en la frescura de Villeta, ofrece mucho más que alojamiento: es un espacio para reconectarse. Piscinas que reflejan cielos despejados, canchas deportivas para risas compartidas y un entorno donde el descanso fluye con cada brisa. “Este lugar es como un abrazo largo”, cuenta Adriana, quien llevó a su madre y sus dos hijas para un fin de semana sin pantallas, pero lleno de momentos reales.
Gracias a la alianza con Compensar, los afiliados acceden a tarifas preferenciales, haciendo de este oasis una opción accesible y de calidad.
Lagosol: donde la alegría chapotea entre toboganes
Un poco más allá, en Nilo, el calor se convierte en fiesta. Lagosol, con su parque acuático, piscinas y toboganes de 15 metros, es una celebración viva. Familias enteras llegan en buses organizados por Compensar para disfrutar de días en los que el reloj parece detenerse entre carcajadas y chapoteos. “Ver a mi mamá bajar por un tobogán con mis hijos fue simplemente inolvidable”, dice David, un afiliado que aprovechó los paquetes con alimentación incluida y actividades dirigidas.
Aquí no solo se celebra: se crea una nueva tradición. Y en mayo, hay un detalle que hace aún más especial la visita: hospedaje gratuito para mamá*, haciendo que su día no solo se sienta, sino que se viva intensamente.
Girardot: el descanso elevado a arte
Finalmente, en el corazón cálido de Girardot, Lagomar espera con su aire elegante y relajado. Enclavado dentro del prestigioso condominio El Peñón, este complejo es la combinación perfecta de confort y entretenimiento. Spa, bolos, piscinas y AquaPlay hacen que cada miembro de la familia encuentre su rincón favorito. Pero para las madres, es también un regalo de descanso profundo, de silencio necesario, de paz.
Y aunque la distancia con Bogotá es corta, la experiencia es de otro mundo. Aquí, Compensar no solo ofrece infraestructura de calidad, sino una filosofía de servicio que se traduce en experiencias significativas.
Más allá de un destino: una causa
Para Luis Viloria, Especialista de Mercadeo y Turismo en Compensar, estas propuestas no son simples paquetes vacacionales. “Buscamos ofrecer experiencias que fortalezcan los lazos familiares. Honrar a mamá no debería ser un lujo, sino un derecho emocional. Por eso, creamos opciones accesibles y memorables”.
En un país donde el turismo interno se consolida cada vez más, y donde las festividades se convierten en motor económico y emocional, propuestas como las de Compensar demuestran que el turismo también puede ser un acto de amor.
Porque a veces, el mejor regalo para mamá no viene envuelto en papel, sino en atardeceres compartidos, carcajadas espontáneas y ese instante en el que alguien le dice: “Hoy, todo esto es para ti”.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes
