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Nueva sede del restaurante Mi Gran Parrilla Boyacense

Identidad, sabor, tradición y elegancia en seis pisos de la nueva sede del restaurante Mi Gran Parrilla Boyacense

 Innovación, tecnología, altos estándares de calidad e inocuidad enmarcan la nueva era de Mi Gran Parrilla Boyacense, sin perder el toque especial de sus platos ni su tradición.

 Mi Gran Parrilla Boyacense se proyecta como la cadena de restaurantes de comida típica más grande de la capital y del país.

 Un mega-restaurante que combina la mejor comida, el mejor servicio y a un muy buen precio.

Surgido del corazón de la tierra Boyacense, una región de patriotas que lucharon codo a codo por la libertad de nuestra Nación, acompañando a los héroes y guiándolos por sitios inexplorados y paisajes maravillosos; con ese mismo empuje y coraje, así nace el restaurante MI GRAN PARRILLA BOYACENSE, un ejemplo claro del emprendimiento del pueblo colombiano.

De la Batalla de Boyacá nos acordamos siempre y más cada año, el 7 de agosto; de Mi Gran Parrilla Boyacense, cada vez que queremos degustar la mejor comida típica de esta región del país, enmarcada dentro de un sello ancestral y extraordinario, cuya cultura y folclor son no solo auténticos, sino inigualables, y cuya historia se dividirá en dos desde este 26  de octubre, luego de casi cuatro años de trabajo, diseños, ejecución y dotación.

Todo, porque este mundo moderno, globalizado y cambiante, con un advenimiento sustancial de la tecnología ha demandado que Mi Gran Parrilla Boyacense siga creciendo y se renueve cada día, sin perder su esencia hispano-chibcha y sin traicionar su estilo, su sabor y su historia. Innovación que se refleja ahora en la apertura de su tercer restaurante en Bogotá, con un concepto totalmente innovador que lo convierte, desde ya, en el único restaurante en Colombia y en América Latina con seis pisos de tradición y sabor, un mega-restaurante que combina la mejor comida típica, el mejor servicio y a un muy buen precio.

Tiene, además, una tecnología de punta que ningún local de comida típica y muy pocos a mantel o de alta gastronomía presentan actualmente, y está ubicado (calle 71 A No. 30-54) en una zona que proyecta un gran crecimiento y en donde la marca ya tiene reconocimiento porque allí nació su primer restaurante.

El reto del sabor y el modernismo

Sin duda, este es un reto de grandes dimensiones para sus fundadores, en cabeza de la señora Emelina y de su hijo Fredy García, que ha representado una inversión en equipamientos de alta tecnología, infraestructura, dotación, innovación y elegancia, que ya supera los 5.000 millones de pesos, con un incremento del 50% en la creación de nuevos puestos de trabajo, y una capacidad para 1.200 comensales sentados.
“Es un proyecto ciento por ciento innovador, exclusivo y que se apalanca en una muy  buena zona de Bogotá; con una gran inversión en equipamientos de alta tecnología y que ofrece la misma experiencia gastronómica, que es su sello e identidad, pero en seis pisos, convirtiéndose en el único en altura con esa capacidad y de comida típica”, afirma Gustavo Tome, consultor gastronómico y hotelero, experto en gestión, administración, procesos, control y servicio.

“Sin duda, trabajar en unas plataformas tan grandes, demanda una gran inversión como la que ellos han hecho para lograr algo de estas características, amparado en una marca que hace historia, en el tipo de comida y gastronomía con servicio, abundancia y  buenos precios, que les ha permitido consolidarse. Seguro va a ser un éxito y algo por supuesto muy innovador para Colombia”, agrega Tome, asesor del proyecto.

Por su parte, Freddy García, gerente de Alimentos y Bebidas y de Logística, de Mi Gran Parrilla Boyacense, explica que al asumir este nuevo camino “se pretende dar respuesta a las necesidades y sugerencias de los clientes, con la meta de ser en un futuro la cadena de restaurantes de comida típica más grande de la capital y, Dios quiera, del país”.

“Es el primer restaurante de este estilo, me refiero a los pisos; también en la capacidad, ya que al atender a 1.200 personas simultáneas representa un reto de logística y de trabajo humano, que se espera convertir los domingos en una rotación de por lo menos tres veces, para atender 4.000 cubiertos, en donde todo el mundo salga satisfecho y no haya ninguna queja”.

Obviamente, al talento humano, el servicio al cliente, la tradición y la calidad, se suma la modernidad y el desarrollo de los procesos, “manteniéndonos dentro de las normas de inocuidad, seguridad, asepsia e higiene”, explica Freddy García, chef internacional.

Por ejemplo, se cuenta con sistemas y equipos modernos que permiten extraer el 94% de las grasas para que no salgan al medio ambiente, y equipamientos de cocción de última tecnología, digitalizados y seguros, con sartenes basculantes de alta producción y una entrada en la meca de la digitalización, así como sistemas de recolección de residuos que van desde el sexto piso, a través de un ducto de basura, hacia la planta baja, y una línea de frío que va a garantizar la inocuidad de los productos para clientes y colaboradores.

Eso sí, algo que no cambia es el sabor de las comidas, que representa el sello e identidad de  Mi Gran Parrilla Boyacense. “En todo el proyecto contamos con expertos y personas que saben mucho de Gastronomía, e hicimos pruebas y verificamos que no hubiera el mínimo riesgo de cambiarle el sabor o la esencia a las recetas y los platos, caracterizados por ingredientes básicos de la cocina boyacense”, asegura Fredy.

De lo que se trata es de innovar y presentar una nueva forma de degustar platos a la parrilla, y las famosas sopas como la mazamorra chiquita, el cuchuco de trigo con espinazo o el mondongo, así como los sudados, y ni hablar del piquete de gallina, con pollos criados también en la tierrita, específicamente en Guaquete, alimentados a base de maíz, o las tradicionales arepas boyacenses, humeantes y rellenas de un queso que les dan un toque fantástico.

Así, todo está dado para vivir la mejor experiencia gastronómica, entre la dualidad del modernismo y la tecnología, con la mejor comida típica y tradicional.

La esencia boyacense se mantiene

- Mi Gran Parrilla Boyacense nació hace 18 años, como una empresa familiar, en cabeza de la señora Emelina Vaca; se ubicó en el barrio Prado Veraniego y tenía apenas seis empleados. Hoy, se encamina hacia la transformación de un ciclo familiar a uno empresarial, para llegar a ese objetivo de expansión nacional e internacional. Tiene más de 200 empleados entre fijos y supernumerarios.

- Su nuevo punto de venta se enmarca dentro de un concepto innovador, que ofrece la misma experiencia de calidad y buen gusto en sus seis pisos, y que mantiene ese toque especial que ya es reconocido en sus puntos de venta: Centro Comercial Gran Estación, en la calle 72 con Carrera 30 y en la Autopista Norte con calle 162.

- El proyecto parte del diseño de una edificación para el restaurante, no de escoger algunos locales y adecuarlos; esto es, se pensó en una mega-estructura que permitiera dar respuesta a todas las necesidades en materia de innovación y desarrollo.

- La tecnología de punta se trajo de Italia, Estados Unidos y Corea, para pasar de lo tradicional a lo moderno, de cocinar en fogón con olla a manejar herramientas tan versátiles o modernas como el sartén basculante, la olla a presión marmita y otras novedades.

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