Aventura en las dunas de la Playa Chachalacas en Veracruz, México

Veracruz es la ciudad más grande del estado de Veracruz, y tiene el puerto comercial más importante de México, hacia el Golfo. Fue fundada por Hernán Cortés pues está en la región por la que los españoles desembarcaron para emprender la conquista de Tenochtitlan.

La Playa Chachalacas está a una hora al norte sobre la carretera a Cardel. Su oleaje es suave y tranquilo, lo que la hace ideal para disfrutar actividades acuáticas o incluso practicar buceo.  La gente que habita en este poblado se dedica principalmente a la pesca y a la prestación de servicios turísticos. No hay grandes hoteles, pero si algunos con servicios básicos para pasar un par de noches.

A lo largo de su playa hay varios restaurantes, donde se puede disfrutar un delicioso pescado a la veracruzana, coctel de camarones o ceviche entre otras delicias, todas ellas preparadas con pescado fresco. Pero lo que famosa a esta playa son sus espectaculares Dunas del Sabanal que se extienden por más de 550 hectáreas cerca del mar, dando la ilusión de un amplio desierto.

Estas dunas seducen a los amantes de la adrenalina y ponen a prueba sus habilidades para surcar terrenos inestables. Sus montañas de arena, formadas hace más de 10,000 años, son ideales para practicar motocross y realizar maniobras aéreas. También se puede alquilar cuatrimotos para disfrutar un rally desértico en grupo, y aprender técnicas especiales para moverse en la arena. Se recomienda pasar una noche en Chachalacas, para tener la posibilidad de salir en las motos o cuatrimotos antes de que amanezca, y disfrutar del alba con un paisaje inolvidable.  

Practicar sandboarding es otra de las ofertas ecoturísticas de este sitio, que disfrutan grandes y chicos, descendiendo a toda velocidad por las colinas sobre una tabla e intentando no perder el equilibrio. El paseo a caballo es otra actividad que se puede realizar en familia.

De regreso a Veracruz se recomienda visitar la zona arqueológica Quiahuiztlán que significa “Lugar de la lluvia”. Es apacible y silenciosa, está colmada de árboles y diariamente recibe la brisa del Golfo de México. Allí se concretó la alianza entre españoles y totonacas para conquistar el imperio de Tenochtitlan. Fue un importante cementerio y una inexpugnable fortaleza. Se puede visitar de martes a domingo de 09:00 a.m. a 5:00 p.m. La entrada tiene un costo de 36 pesos mexicanos.

¿Qué no perderse en Veracruz?

1.    Un recorrido por las principales calles del centro de Veracruz para admirar sus edificios y monumentos más emblemáticos como la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el Palacio Municipal y la Antigua Capitanía de Puerto, así como el magnífico conjunto que conforman Los Portales, donde se contagia la alegría del pueblo “jaroncho” con música de marimbas y otros instrumentos típicos de la región.

2.    El puerto de Veracruz es un lugar con una atmósfera festiva. Hay diversas atracciones, entre las que sobresale El Malecón, un lugar ideal para dar un paseo por la tarde y ver hermosos astilleros.

3.    El Fuerte de San Juan de Ulúa, construido entre los siglos XVI y XVIII sobre un pequeño islote para proteger al Puerto de Veracruz de los constantes ataques de piratas, con resistentes piedras coralíferas extraídas de las profundidades del mar.

4.    El Acuario de Veracruz, ubicado sobre el malecón, cuenta con la pecera de agua de mar más grande de Latinoamérica. En sus aguas nadan especies endémicas del Golfo de México. Ubicado en las instalaciones de la Plaza Acuario Veracruz, este increíble recinto sorprende con sus más de 20 peceras perfectas con visión panorámica. Los visitantes, además, tienen la oportunidad de observar al Tiburón tigre y acercarse a grupos de delfines.

5.    Un café en La Parroquia, el punto de reunión más famoso del puerto jarocho, que ha recibido las visitas de importantes personajes de la política, la cultura y los espectáculos nacionales como el ex presidente Vicente Fox, el empresario Carlos Slim o el escritor Carlos Fuentes. Popularmente se dice que “si no fuiste a La Parroquia no fuiste a Veracruz”. Se recomienda ordenar un exquisito lechero.

Para llegar a Veracruz, es necesario volar a Ciudad de México desde Bogotá o Medellín, y luego tomar un avión de Ciudad de México a Veracruz, o rentar un auto para recorrer un camino de aproximadamente cuatro horas.